04 febrero 2010




ilustración: tipo de letra Sakabe People Muchos tenemos negocios sustentados por clientes de todo tipo, color y aroma. Las relaciones profesionales nos van mostrando un amplio y sorprendente repertorio de seres humanos de toda catadura. Algunos casos son realmente increíbles, dignos de estar en el museo de paleología o en la galería de los horrores.

Como uno es un vicioso de las clasificaciones, voy a esbozar algunas tipologías humanas de clientes (tranquilos, que no voy a decir nombres).

Por lo pronto van cuatro de ellas:

- Están “Los listos” (no vienen a ver qué les ofreces, sino qué te pueden sacar). Forman parte de la gran categoría universal de los egocéntricos. Su máxima principal es, precisamente: “soy más listo que nadie”. En España se encuentra bastante este tipo, ya se sabe, nuestra arraigada picaresca.

- “Los caga-prisas”. Siempre es todo urgente y su lema es “lo mío es lo más importante, lo primero: lo mío”. Y es que si no tienen lo suyo cuanto antes… el mundo dejará de amanecer, les dará el patatús entre repelentes convulsiones, literalmente se asfixiarán con la lengua amoratada si no tienen las cosas cuando las necesitan o desean. Están constantemente apagando fuegos o mandando a otros que los apaguen. Van repartiendo estrés, como si repartieran hostias consagradas, allá donde van. Algunos son bellas personas, pero les pierde ese pequeño tirano de la impaciencia. Personalmente, cada vez que me dicen que algo es urgente, pienso: “¿Te estás muriendo acaso?, porque si no es así, entonces, no es urgente...”. También pertenecen, sesgadamente, a la gran categoría de los egocéntricos.

- “Los desastres”. Suelen ser muy impulsivos. No meditan las cosas. Olvidadizos. Son los que construyen una casa a trozos: empiezan colocando un trozo de tejado, luego colocan el váter, después se desentienden del asunto tres semanas o más, cuando vuelven con las energías renovadas colocan los apliques de la luz y después descubren que aún no está instalada la electricidad, y suma y sigue, caos tras caos. Por su naturaleza impulsiva y escasa capacidad de organización, casi siempre acaba echándoseles el tiempo encima y muchas veces derivan hacia la tipología “de los caga-prisas”, aunque sólo durante un tiempo, claro, luego volverán a su desastre oceánico y atemporal. Es, desde luego, una de las tipologías más comunes en nuestro país.

- “Los indecisos”. No saben lo que quieren. A todo le dan mil quinientas vueltas y media antes de tomar una decisión. Te hacen trabajar hasta tres y cuatro veces más con detalles completamente estúpidos y sin relevancia, hasta que algo les convence definitivamente, aunque como esto nunca ocurre, su decisión final llega o bien por un impulsivo hartazgo de su propia sufrida indecisión, o nuevamente, por las prisas, pero hasta ahí, a lo largo del difícil proceso, ya te han mareado de lo lindo.

Es evidente que estas tipologías se entremezclan: Los hay “listos y desastres”, los hay “indecisos y cagaprisas”, etc. Y aún nos faltan unas cuantas clasificaciones más que también casarían con las citadas, pero lo dejamos en el tintero del pensamiento hasta una nueva remesa.

Si se os ocurren más tipologías, ya sabéis, dejad comentario…



autor del artículo: josé martín molina


Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com . Se agradece la visita!
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1 comentario :

  1. Mira, a voz de pronto se me ocurre otro gran grupo: "Los desconfiados", que siempre piensan que les están engañando. Suelen ser o paranoicos crónicos o buena gente ingenua a la que han engañado miles de veces.

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