12 marzo 2010




Penetraciones (novela online by JMM)


Gus y yo, entre que Celso rebotaba contra personas y paredes, nos encontrábamos haciendo las mieles ante un jugoso panel: Carolina.

Y Carolina, con su extraña belleza de niña inflada con un fuelle, nos contaba a Gus y a mí, que los hombres le daban miedo, que..., y hace una sacramental pausa reflexiva y al final se arranca y nos lo cuenta: la forzaron de pequeña.

Por desgracia, no es más explícita. No nos cuenta si fueron unos desalmados o quizá un pariente incestuoso, a lo mejor su padre, sin embargo la experiencia debió ensancharle sobremanera el papo, porque según nos dice: ahora como que la meten un rabo o un pepino dentro y no siente nada. Me pregunto cómo debe ser eso de ser mujer y tener una tranca dentro y que no te haga ni cosquillas. Debe ser algo parecido a cuando te hurgas la nariz con el dedo para extraer un par de mocos pegajosos.

Aún así, eso no hace que Carolina evite el abrirse de piernas y dejarse perforar. Ella es de una generosidad angelical y permite que el rabo o el pepino en cuestión entren en ella y sientan algo, con eso le basta a Carolina. Es generosa como un ramo de amapolas. Mientras la cabalgan se dice a sí misma: “pobrecitos, necesitan desahogarse”.

En seguida fantaseo con que bien podría tenderse en una cama, desnuda, la almeja brillando intensa como la abertura de un cofre repleto de joyas, y detrás un pelotón de hombres empalmados entrando en su cuerpo uno tras otro, corriéndose dentro, ella llena de semen y sin sentir absolutamente nada, pero con una sonrisa permanente en su rostro de colchón inflamado, feliz como una ostra satisfecha porque regala placer a los demás...

Esto de su singular frigidez nos lo contaba a Gus y a mí entre que intercambiaba morreos con los dos. Por ejemplo, le tocaba muy suave la cara a Gus, con caricias de amianto y se lo zampaba, le metía la lengua en la boca con sensualidad de pulpa de chirimoya, entretanto a mí me acariciaba la espalda con cierta tersura de algodón. Luego yo decía, por decir algo: “a ver si vuelve la luz aquí” (ya que llevábamos un buen rato de apagón en el Heaven), entonces me mira la boca y me besa suave y precioso.

Besa como si estuviese haciendo pompas de jabón con mis labios. Muy muy carnosa. Parecía una diosa que segrega uvas y las entrega a diestro y siniestro, sin esperar nada a cambio. Y nos repite que no siente nada.

extracto perteneciente a la novela “Penetraciones” (© libro registrado en la sociedad general de autores)

Penetraciones: Una novela del escritor José Martín Molina

¡La novela Penetraciones del escritor José Martín Molina ya está a la venta! Tanto en formato libro como en formato eBook.

ver más información sobre la novela Penetraciones
ver más extractos de la novela Penetraciones


Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com . Se agradece la visita!
Related Posts with Thumbnails

0 Comentarios :

Publicar un comentario