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De compras


cuando voy al corte inglés
no es para comprar espaghettis
o lechugas
ni por favor póngame un kilo de lomo.

tampoco voy a comprar un haifidelity.

mucho menos champú
unos vaqueros o un gorrito de lana

y no digamos pecar de hortera o mimoso
y comprarme
un elefantito de peluche.

al corte inglés
tampoco voy a por papel cel
ni palillos
ni paté de oca que no me gusta.

para nada libros de cocina
o de deporte
o de aprenda alemán en cuatro días.

ni por supuesto
preguntar por la sección de ferretería
-gracias muy amable.

ni cinco cuchillasdeafeitar

ni tampoco birra güiski café
ni rotuladores pinceles sacapuntas
ni siquiera una sandía una corbata un sello.

sencillamente

voy
porque me gusta ver
cómo trabajan las mujeres
del corte inglés.
además
con esos preciosos uniformes
me da la sensación
de que todas ellas
me pertenecen.

sin duda

que es el pudor
lo que me impide
acercarme por detrás,
besar sus nucas
con mimo
delicadeza
y susurrarles
very piano
bájate la falda.


Niño malo: libro de poemas del escritor José Martín Molina

Poema perteneciente al libro Niño malo del escritor José Martín Molina, obra que fue premiada con un Áccesit en los XIV Certámenes Nacionales "Ciudad de Alcorcón". Ahora disponible tanto en libro como en formato eBook.



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08 diciembre 2010

novela LOS VERDES: 4ª entrega





Los verdes: cuarta entrega - novela con alto contenido en erotismo extraterrestre Descuelgo el phone y pego la oreja, temiéndome lo peor.
Alivio, no es Kurt.
Pero marrón: un cliente “resentido con el más allá”.

Le dejo soltar la retahíla (no hay nada mejor que dejar que se desinflen solos los extasiados, mano de santo, antes o después se les acaba el carrete y se relajan solos). Mientras le dejo chillar me voy vistiendo, de cuando en cuando me acerco al receptor y digo “sí, sí, claro”. Cuando ha soltado el enésimo “me entiendes lo que te quiero decir”, le digo: “para mañana lo tienes”. Y agur. Colgamos.

Evidentemente no tendré su trabajo para mañana. Y mañana volverá a dar la matraca, pero mañana... ¿a quién le importa lo que suceda mañana? Mira, que le den por culo. Llevo tres días encerrado en casa con su maldito encargo. Tres días haciendo algo que no me gusta. Trabajo alimenticio como dicen por ahí. Mañana le diré que mañana lo tiene. Y mañana le diré que también lo tiene mañana. Y si no que puede que mañana. Y si no al otro, que también es mañana.

Cosa curiosa e inexplicable: Al mirarme al espejo para afeitarme me apetece follar. Me olvido de Kurt y se me viene a la cabeza una pequeña fantasía con la vendedora de la papelería. Le pido quinientos folios y me los trae pero al traermelos se le caen de la mano y al agacharse a recoger el paquete me planta el culo a dos palmos, y como sucede en las fantasías, ni le bajo las bragas y ya estoy dentro de ella...

Y aparco la fantasía espontánea, la aborto. Hay cosas que hacer. Las fantasías se van como se vienen, se vienen como se van, son libres álgebras instintivas del cerebro, yes, my dear, las supremacías del instinto de supervivencia...

[continuará]


(autor: pw / josé martín molina)




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