10 enero 2011




Resfriados, catarros, gripes... y demás plagas como la gripe A Es curiosa la programación televisiva según las fechas del calendario. Durante las Navidades nos han estado bombardeando con todo tipo de productos para los regalos de compromiso, siendo la mayoría de ellos relativos a colonias caras y potingues semejantes, que luego pasan la mayoría a quedarse “intactos” en el armarito del cuarto de baño. Servidor, cada vez que le regalan una colonia, con frasco de exóticas formas y protuberancias, piensa dos cosas: 1) La persona que me ha regalado este apestoso líquido no me conoce en absoluto, ignora por completo mi radical aversión a echarme o espolvorearme por el cuerpo cualquier clase de sucedáneos destilados de extractos animales y vegetales ideales para poner en celo a ovejas cagadas. 2) o bien, -siempre me lo pregunto cada vez que desenvuelvo el hortera papel de regalo y me encuentro con el dichoso frasquito que contiene un liquidillo que me recuerda sospechosamente a una especie de pis limpio- ¿no se tratará de una indirecta?, ¿una manera de decirme: “oye, mira, que no sabía cómo decírtelo, pero… hueles mal”? Y, con el botecito de cristal en la mano, ya estoy oliéndome instintivamente el sobaco, a ver si van los tiros por ahí…

Ahora que estamos en la invernal cuesta de enero, ha llegado el momento de cambiar el rollo de los anunciantes. Y le toca el turno a la farmacopea variada y tontorrona para la prevención y cura de los resfriados y catarros. De cada 3 comerciales televisivos, uno es de remedios, más o menos chorras, para la gripe y sus derivados. Seguro, que como la tele (tele)dirige las conciencias manipulando nuestros mecanismos psíquicos e inconscientes, tales anuncios persiguen, no ofrecernos un remedio, sino causarnos el mal que haga necesario el remedio… Porque de tanto ver y oir sobre el tema, uno ya casi, sin darse cuenta, se predispone al catarro real, empezando, sin barreras conscientes, por el catarro psicológico…

Pero la cuestión es que me ha dado por acordarme de un mito que cayó en el mayor de los mayores olvidos: La Gripe A. Hace tan sólo una año nos atormetaron por estas fechas, mediante un terror psicológico propio de avariciosos hitlerianos expertos en la cultura de masas, con la nueva plaga del siglo XXI que abatiría miles de cabezas de reses y de seres humanos. ¿Y qué fue del espejismo de la gripe A? Ya nadie habla del tema. Mejor que desaparezca todo rastro de la estafa mesiánica, para que la conciencia colectiva vuelva a su status quo de tábula rasa con su consecuente e infinita y estúpida ingenuidad sin memoria, mediante la eficaz operación de “cabeza borradora” de los omnipotentes medios de comunicación, para, en tres o cuatro añitos, llenar arcas y bolsillos con una nueva y apocalíptica plaga. ¿La gripe C? ¿La gripe H? Habrá que esperar a que, como siempre, la Historia se repita.

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(autor: pw / josé martín molina)


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► web de escritor: www.josemartinmolina.com
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