06 mayo 2011




soñando con viaje a través de Córdoba y Granada, con hermosas vistas, el mar, la playa, montañas, acantilados, la costa
Por tierras de Córdoba y Granada

[...] Aparezco en una habitación-apartamento. Imagino que estoy invadiendo espacio privado y en cualquier momento me puede caer una bulla. Así que decido salir. En estos momentos del sueño soy un curioso personaje. Una especie de seductor que va vagando por los caminos, buscando aventuras, sin apenas nada, sin apenas dinero, ropa anticuada, gastada, pero un gran seductor cuando se lo propone. Es más, ahora tendré hasta un sirviente. En estos tramos del sueño siguen pasando cosas, más habitaciones, hermosas vistas desde ventanas o zaguanes, gente rulando por el espacio comunitario, a modo de hall casero, que lleva a los distintos apartamentos y estancias. Me encuentro con dos chicas famosas, una de ellas creo que actriz de televisión, guapas, acaudaladas, una rubia y otra morena, que al ser un gran seductor aunque disfrazado de semi-vagabundo, buscan mi compañía. Una presume de ser una excelente cortadora de uñas con los dientes. Como un reto se dispone a cortarme la uñas con sus blancos dientes. Mientras va royendo, chupa también mis dedos, de una manera sensual y excitante.
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fragmento de la obra Crisálida de hombre durmiente II, de la pintora Eva Román, retrato del autor - haz click sobre la imagen para ver el cuadro
Cambalache y la chica siniestra

Estoy en el mítico local de copas Cambalache y ahí ligo con una chica que está con otra. Es curioso pienso, siempre ligo en enero. La chica es estilizada de cuerpo, de blanca piel, vistiendo de negro, como una siniestra, pero en plan light, rostro guapo y oval, delicada. Aunque luego, comentándolo con Eva, la vemos rodeada de sus primas y son algo feas y chicas de barrio. El caso es que esta chica y yo vamos a la misma psicóloga. Y en un momento del sueño aparecemos en la terapia, mezclándose a la vez dos terapias. Por un lado está ella, sentada a una mesa con otras 3 chicas, todas quietas como figuritas de porcelana y sin hablar. Yo estoy junto a Estrella, que cosa curiosa, siendo la psicóloga, es la que está tumbada en el diván... Estrella me indicará que no es buena idea hacer coincidir las terapias, más por las chicas que por mí. Y después de este flash temporal sigue transcurriendo el sueño en Cambalache. Yo ya me voy. Dejo a la chica enamorada con su gente. Quedamos mañana a las siete de la mañana en Cambalache.
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Autobuses Blasa (De Blas y Cía, S. L.), uniendo Madrid con Alcorón, Móstoles...
Regresando a casa en Blasa

[...] Llego por fin a la parada en Príncipe Pío de las Blasas que nos llevan a Alcorcón, Móstoles, etcétera. Hay una cola larguísima de gente esperando, un centenar de personas, una cola que da la vuelta a la esquina. Joder. Pienso en irme andando hasta Alcorcón, pero claro, es una locura. Resulta que aún no hay autobuses. Son las 6 de la mañana y los autobuses no empiezan a aparecer hasta las 8. Me cabrea esto, pero jodé ¡si ya es de día!, ¿cómo es que aún no hay buses?. Toca esperar, hacer tiempo, un taxi saldría carísimo, ir en metro: demasiados transbordos. Entonces llega un autobús. La gente subiendo, en un periquete no hay cola, se han metido todos en el autobús de la Blasa (de Blas y Cía, S. L.), en un santiamén. Miro en la parte delantera del bus, para ver el cartelito que indica el destino, mierda, va a Móstoles... Le pregunto al conductor que cuando llegan los buses que van a los Habitats... No me hace ni caso. Me giro y ya hay una buena cola otra vez. Me pongo el primero y me acusan de haberme colado. ¿Otra vez a ponerme al final? De repente recuerdo que los autobuses que iban a Alcorcón los habían cambiado de sitio y ahora salían de debajo de la Estación de Príncipe Pío... Así que voy a la Estación, a buscar mi parada.
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calle de la Princesa en Alcorcón, Madrid
Avatares en la calle de la Princesa de Alcorcón

[...] Hacía tiempo que no nos veíamos y hablamos y hablamos. Estando ahora como en una habitación, relativamente íntimos. En un flash me resulta incitante, pero lo descarto. Y luego voy al bar, como según el sueño voy haciendo todas las mañanas, a desayunar, mi café o descafeinado y un bollo o algo similar, para después dedicarme a escribir, en una mesa, ese parece ser el rito matinal. La idea es ir después a Bululú, a no sé qué, a ver a Emi y tal. Todo, tanto Bululú, como el bar, como el portal de mi casa donde vivo con Eva en el sueño, todos los lugares están ubicados a pocos pasos unos de otros, en la misma calle de la Princesa de Alcorcón (donde mi padre tuvo su primer taller). Ahora aparecen seguidas como dos secuencias en el bar, quizá más, relativas a mis desayunos. La primera comparto mesa con alguien desconocido. La segunda, el bar vacío, ideal para mí, me siento en la misma mesa, que acaba de ser abandonada por un viejo. La mesa está pringosa y asquerosa, viene el dueño del bar, que es a su vez el único que trabaja en el bar. El tipo es bastante servicial, sonriente, baboso, todo un lacayo y además todo un avaro, sacándole guita a su negocio, parece ser esa su única obsesión. Zalamero, quitando importancia, limpia mi mesa (la limpia por encima, con poca eficacia).
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soñando que no termino nunca de hacer una página web
Terminando una página web

Sueño que estoy terminando de hacer una página web, me queda poco, pero resulta que recuerdo que ya había otra versión que hice hace tiempo de esta misma web. La busco y efectivamente, la veo delante del ordenador, la manejo, bajo con el scroll, una con más estructura de blog, con encabezamientos en negro. Y el sueño se repite con las mismas variaciones, más o menos, una y otra vez. Sueño obsesivo, círculo vicioso del que parezco no salir nunca. Me medio despierto, pero si la web ya estaba casi terminada... y vuelvo a caer en el mismo sueño de nuevo, pero si ya hice otra versión... Así como diez, doce veces, hasta que me despierto definitivamente. Este tipo de sueños, algo agobiantes, en que una empresa no se termina nunca, como encarnando el mito de Sísifo, suelo tenerlos después de un gran intenso trabajo y que al final no llegué a concluir, quedándome poco que hacer ya para el día siguiente.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com . Se agradece la visita!
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