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De compras


cuando voy al corte inglés
no es para comprar espaghettis
o lechugas
ni por favor póngame un kilo de lomo.

tampoco voy a comprar un haifidelity.

mucho menos champú
unos vaqueros o un gorrito de lana

y no digamos pecar de hortera o mimoso
y comprarme
un elefantito de peluche.

al corte inglés
tampoco voy a por papel cel
ni palillos
ni paté de oca que no me gusta.

para nada libros de cocina
o de deporte
o de aprenda alemán en cuatro días.

ni por supuesto
preguntar por la sección de ferretería
-gracias muy amable.

ni cinco cuchillasdeafeitar

ni tampoco birra güiski café
ni rotuladores pinceles sacapuntas
ni siquiera una sandía una corbata un sello.

sencillamente

voy
porque me gusta ver
cómo trabajan las mujeres
del corte inglés.
además
con esos preciosos uniformes
me da la sensación
de que todas ellas
me pertenecen.

sin duda

que es el pudor
lo que me impide
acercarme por detrás,
besar sus nucas
con mimo
delicadeza
y susurrarles
very piano
bájate la falda.


Niño malo: libro de poemas del escritor José Martín Molina

Poema perteneciente al libro Niño malo del escritor José Martín Molina, obra que fue premiada con un Áccesit en los XIV Certámenes Nacionales "Ciudad de Alcorcón". Ahora disponible tanto en libro como en formato eBook.



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21 diciembre 2011

Beso a Rachels





Sueño (69) publicado en Un laboratorio indecente el 16/12/2011


(69) Beso a Rachels

el sueño del beso apasionado con Rachels y la imposibilidad de nuestro romance
Estamos en la Universidad, en aulas enormes, presentando trabajos, realizando actividades. Hay un acercamiento progresivo a Rachels, un juego en el que se van acortando las distancias. Al final quedan pocos alumnos ya, cada vez menos, hasta el momento en que ya estamos solos los dos, sin testigos, y yo estoy tumbado sobre una mesa del aula y Rachels tiene su rostro volcado hacia mí. Nuestras bocas próximas, mientras hablamos a corta distancia, su cabello cayendo sobre mí, el aroma y la rotundidad de sus senos sobre mí, su apetecible carnalidad. Se produce ese instante magnético previo al beso. Acerco mis labios a los suyos. Ella, según preveía yo, no se acerca a mi boca, pero tampoco se aleja. Con algo de sorpresa recibe mi beso en sus labios, apenas un pellizco, suave y levemente intenso. Ella, que ha recibido mi beso como queriéndolo pero no queriéndolo, como esperándolo pero no conscientemente, ahora, sin separarse, sin poner distancia entre nuestros alientos, me dice que esto no puede repetirse de ningún modo. Sin embargo, acto seguido, volvemos a besarnos otra vez un instante. Y a partir de ahi ponemos freno a nuestra cercanía. Empiezan las consideraciones de por qué no debemos seguir adelante con esto. Rachels desaparece y sigo yo solo meditando acerca de este percance. Definitivamente no podemos continuar este romance, este escarceo amoroso. Ella tiene novio, le conozco, buena gente, siendo además cliente mío; y yo tengo también mis propios compromisos. Quizá remuerde un poco la conciencia. Creo recordar subidas y bajadas por las escaleras que enlazan los pisos de la Universidad.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente


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