(71) Vuelta a las andadas con Irene
Poco he podido retener del sueño o de los múltiples sueños encadenados que quizá se hayan ido sucediendo, salvo el momento nítido en que me encuentro con Irene en una gran cama de matrimonio, en una habitación medianamente grande. De alguna manera es como haber vuelto al pasado, de forma pacífica y natural. Ella se ha propuesto hacerme unas cuantas virguerías sexuales a modo de recital, muy segura de lograr satisfacerme plenamente. Así, empieza a chupármela con leves y jugosas succiones. Pero está la incómoda cautela de que no despertemos a su familia, al resto de habitantes de la casa (de dos o tres pisos), lo que nos llevaría a interrumpir sin remedio nuestra reencontrada intimidad.
by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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