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De compras


cuando voy al corte inglés
no es para comprar espaghettis
o lechugas
ni por favor póngame un kilo de lomo.

tampoco voy a comprar un haifidelity.

mucho menos champú
unos vaqueros o un gorrito de lana

y no digamos pecar de hortera o mimoso
y comprarme
un elefantito de peluche.

al corte inglés
tampoco voy a por papel cel
ni palillos
ni paté de oca que no me gusta.

para nada libros de cocina
o de deporte
o de aprenda alemán en cuatro días.

ni por supuesto
preguntar por la sección de ferretería
-gracias muy amable.

ni cinco cuchillasdeafeitar

ni tampoco birra güiski café
ni rotuladores pinceles sacapuntas
ni siquiera una sandía una corbata un sello.

sencillamente

voy
porque me gusta ver
cómo trabajan las mujeres
del corte inglés.
además
con esos preciosos uniformes
me da la sensación
de que todas ellas
me pertenecen.

sin duda

que es el pudor
lo que me impide
acercarme por detrás,
besar sus nucas
con mimo
delicadeza
y susurrarles
very piano
bájate la falda.


Niño malo: libro de poemas del escritor José Martín Molina

Poema perteneciente al libro Niño malo del escritor José Martín Molina, obra que fue premiada con un Áccesit en los XIV Certámenes Nacionales "Ciudad de Alcorcón". Ahora disponible tanto en libro como en formato eBook.



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20 enero 2012

Las chicas del videobook y Valentín fumando





Sueño (83) publicado en Un laboratorio indecente el 16/01/2012

ver videobooks de actores y actrices realizados por pepeworks


(83) Las chicas del videobook y Valentín fumando

cigarrillos negros Ducados en su paquete clásico de color azul y blanco
Una chica de pelo negro y liso, jovencita, acompañada de sus amigas de la misma edad (de 18 años a 19 años, o incluso menos), me ha encargado un videobook. Quizá sucedan más cosas en el sueño antes de llegar el momento en que les enseño el resultado de mi trabajo. Para ello nos veremos Eva y yo con las jovencitas, muy monas ellas, bien arregladitas, en la parte de arriba de un bar-restaurante. Serán como las once de la mañana. Colocaré la cámara en el centro de una larga mesa que ocupamos. Ya antes de sentarnos me preguntó una de estas chicas por los videobooks que hago, así que es posible que me salga más trabajo. Los reflejos del sol que entran por las ventanas impiden ver bien el vídeo a algunas de ellas, así que las recolocaremos. El videobook, un poco largo, es del bien parecer general. En el vídeo, con bastantes planos y ambientes, algunos de ellos "caseros", vemos a la joven actriz interprentando, cantando y bailando.

Al terminar el visionado le comento a la muchacha que yo quizá acortaria una parte por resultarme algo larga. Ella dice que no, que se queda así, que le gusta mucho como está. Perfecto. Las chicas se van marchando. Veo que encima de la mesa me han dejado 60 euros (un billete de 50 y otro de 10), o sea que falta dinero. Pero levantando el mantel o algunos platos, en alguna esquina, encuentro más billetes de diez euros, que han dejado un par de sus amigas. O sea que sí, que me han pagado la totalidad.

Sin salir del restaurante ahora estamos Eva y yo tapeando con Valentín y Belinda. Seguimos ubicados en la parte de arriba del bar, ahora rodeados de un ambiente más nocturno. De hecho ya es de noche. Pero aquí no se puede fumar, nos indica un camarero, para eso mejor ir a la planta baja del local. Me fijo y en varias mesas, en la parte de arriba del bar, hay gente fumando, pero igualmente que nosotros tendrán que desplazarse hacia abajo, ya que aquí, en teoría está prohibido fumar...

Como no quiero hacer más viajes, agarro todo de una vez y voy descendiendo a la planta baja del bareto. Voy bajando muy despacio para que no se me caiga nada, con pies de plomo, casi como si fuera un equilibrista, por el primer tramo de escaleras que lleva a la sala principal del sitio, con las manos muy ocupadas. Comienza a derramárseme la cerveza, a salirse por los bordes y casi se me ha ido ya media caña, cuando decido beber un trago para ir menos cargado. Un camarero dice o piensa, entre molesto y jocoso, "que ya podría haber hecho eso antes". Valentín viene a mi lado.

Cuando estamos en el piso que da la calle y ya sólo nos falta bajar un piso, veo algo que me deja completamente sorprendido: Valen se saca un cigarrillo, se lo emboquilla en los labios y lo enciende, comenzando a fumar. Fuma tabaco negro, concretamente Ducados, el típico paquete con su clásico envoltorio azul. No salgo de mi asombro, ya que Valentín no ha fumado jamás en la vida y que empiece a hacerlo a los cuarenta años es algo que no encaja, que no tiene sentido. Le preguntaré que a qué se debe esto. Y una vez instalados abajo, junto a Eva y Belinda, nos cuenta el por qué del haber decidido fumar. Resulta que reflexionando acerca de su pasado se dio cuenta de que quería disfrutar de la vida y ser feliz, y que hasta la fecha se había dedicado a hacer lo que querían los unos y los otros, además de las obligaciones de siempre. Y había descubierto que fumar, entre otra cosas, le proporcionaba un gran placer. Para ilustrarnos debidamente sobre sus conclusiones nos irá relatando aspectos y capítulos de su existencia con una extensa precisión cinematográfica. Y el sueño entra en una fase en que se proyecta la película de la vida de Valentín, contada por él mismo.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente


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