26 julio 2012




Penetraciones: Una novela del escritor José Martín Molina
Penetraciones: un carismático libro del escritor José Martín Molina. Ya se encuentra disponible, tanto en formato libro como en formato eBook.

Libro: 16,95 € | ► eBook: 3,25 €
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Sinopsis

Novela íntima, salvaje, aleatoria, corrosiva y biográfica. Un enorme contenedor monográfico donde todo cabe o casi: desvelos, carcajadas, sexo, amoríos, guasas, ansiedades, anécdotas, borracheras, pensamientos, personajes... Todo desarrollado a un ritmo trepidante y sonoro. La obra se divide en 3 partes y multitud de capítulos. Un libro de culto apasionante que no deja indiferente a nadie.


Campaña promocional

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Penetraciones... Una novela erótica... y mucho más que eso... un agudo sentido del humor... con una prosa exquisita, fresca y veloz... sin pelos en la lengua... el Arte y Eros copulan en una fabulosa narración que no deja indiferente a nadie... abstenerse las chicas presumidas...


Reseñas y Comentarios sobre la obra Penetraciones
Sin duda un escritor que promete... Su Obra PENETRACIONES es reactiva, te lleva a conocer una mente compleja y a recordar parte de una época que quizás algunos vivimos. Invito a leerla!.

> Karina Iglesias Trillo, lectora
Me está encantando tu libro Penetraciones, ¡exquisita! .. dura a veces, me lleva a mi época. Eres un gran escritor, haces sentir y emocionar. Eres un genioooo..! Se hace corta, no puedo dejar de leerla... jobarr!

Besotes genio!

> Inma de Celis, lectora
José Martín Molina es un escritor urbano que acabo de descubrir tanto literaria como personalmente. Es una exquisitez. Su amplia cultura literaria, como lector y escritor hace que su obra, Penetraciones, sea una novela erótica rápida, sin tapujos, directa, algo melancólica algunas veces y sobre todo...muy, muy digna.
Animo a que la leáis.

> Ester Solà, escritora
Por fin he dado comienzo a la lectura de “Penetraciones”. No llevo mucho leído, como unas 40 páginas, pero ya me ha dado tiempo a echarme unas cuantas risas y algo más, jajaja. No sé si te conté que desde hace ya unos años sólo leo libros cuando viajo en el metro de casa al trabajo (todos los días 40 minutos de ida y 40 minutos de vuelta) y, hasta la fecha, mis lecturas siempre habían sido,………….., uuuhhhmmmm, como decirlo,..……….espirituales, íntimas, personales, una reclusión en mí mismo, como una especie de barrera que hacía separarme física y mentalmente del resto de los pasajeros con los que compartía vagón. Normalmente, entraba en el vagón, si podía me sentaba, y me zambullía (literalmente) en el argumento del libro hasta que la voz en off anunciaba la llegada de mi parada.

Con tu libro me están ocurriendo dos cosas muy curiosas; la primera es que, inevitablemente, con cada capítulo que leo, rememoro un capítulo similar o parecido de mi (yo pensaba que angustiosa) historial sexual y me evoca sentimientos que tenía dormidos, olvidados y creo que hasta jubilados. Dicho con otras palabras, me está resultando muy terapéutico el comprobar que algunas “aficiones” están más extendidas y son más comunes de lo que yo pensaba.

Lo segundo que me está pasando es mucho más divertido; a las horas que yo viajo en metro lo hacen también muchas mujeres; mujeres de todo tipo: altas, bajas, gordas, delgadas, tetonas, culonas, pelo corto, melena de tigre, etc. Supongo que ya habrás intuido por dónde voy: no tengo más que empezar un capítulo nuevo y leer la descripción física que haces (para mi gusto una descripción demasiado escueta en la mayoría de los casos) de tu “partenaire” sexual y sólo con alzar la vista y buscar dentro de mi vagón, no tardo mucho en encontrar una hembra que sea parecida o similar a la del relato. A partir de aquí viene lo bueno; a medida que leo el relato y, al mismo tiempo, observo a mi víctima y me la imagino tal y como la describes en el libro, me excito de una manera increíble. En ocasiones, las erecciones llegan, casi, a todo su esplendor. Sé que si en vez de leer un libro ojeara un Playboy en el metro, no sería mirado igual y no pasaría desapercibido como lo hago ahora leyendo un inocente libro.

Imagínate, por otro lado, cuando el vagón de metro va lleno de gente. En este caso no busco, ¡¡¡me sirve cualquiera que esté cerca!!! Además, ya sabes como le gusta a la gente mirar por encima del hombro y leer un poco de lo que tú estás leyendo, y no sólo cuando se trata del periódico, sino que lo hacen con cualquier elemento de lectura que se pueda leer y les entretenga un rato y ¡¡¡estoy seguro que la chica ecuatoriana de esta mañana ha leído un buen trozo de tu relato!!! La pena es que yo me tenía que bajar en la siguiente parada y la he dejado a medias seguro, jejeje.

Bueno, me conoces y sabes que si un libro no me gusta dejo de leerlo y no lo termino. Hace tiempo que decidí ser honesto conmigo mismo y no torturarme (sobre todo por orgullo) intentando terminar un ladrillo que no me está aportando nada. Con este comentario pretendo ser sincero y, sobre todo, lo que no quiero decir es que tu libro no me guste. Tampoco me entusiasma y, supongo que si lo leyera a solas, en mi casa, no sería lo mismo y es probable que no lo terminara. Sin embargo, al utilizarlo como, como,…………….., no sé cómo decirlo, ¡¡¡Herramienta Psico-Sexual!!! Eso es, herramienta psico-sexual (me gusta el término), me está resultando tremendamente agradable y excitante leerlo. ¡¡Así que estoy seguro de que lo terminaré!!

Bien, no quiero extenderme más en los detalles pero, como nunca había tenido una experiencia así, me ha parecido oportuno contártelo. Un abrazo muy fuerte.

> Carlos P., lector
Estoy leyendo el libro que, por el momento me gusta, es directo, sin tapujos y un poco desconcertante.

[…]

Me he tenido que poner a escribir esto e interrumpir la lectura de tu libro porque he exclamado: Aleluya!
He llegado a Leticia y una verde Esperanza y he podido respirar. Ibas a saco. Este capítulo es un punto de inflexión en la obra. Me encanta cómo tratas y defines a Leticia: "Mi gavilán está lesionado, me fraguo y petrifico en la promesa, me muerdo las uñas del alma..." Bestial; ! vaya dominio tienes del léxico, del lenguaje...de todo! Enhorabuena!

Sólo te digo que lo que me pasa con Penetraciones sólo me ha ocurrido con Mandrágora de Hanns Heinz Ewers (no sé si la has leído): pensar en todo momento que la lectura está por acabar y dejarlo todo por el libro.

[…]

Capítulo: El Autor se juzga a sí mismo

Lo has "clavao". Mientras leía el capítulo exclamaba : "Ésta soy yo". Pienso lo mismo, siento lo mismo…

[…]

Capítulo: Algunas recomendaciones: Fantástico recopilatorio de arte: pintura, literatura...

[…]

He acabado. Voy a darte una opinión general.

En tu blog leí algunas opiniones del libro antes de comprarlo.
Muchas dicen que es una obra de lectura veloz. Mentira.
Quizás lo es en la primera parte, que es un mete y saca contínuo y el lector va tan rápido que se ahoga (ya te lo comenté).
En la segunda y tercera la cosa cambia: he empezado a leer la 2ª parte al mismo ritmo que la primera y me ha pasado algo curioso: estar leyendo, parar inconscientemente y pensar: "coño, aquí he leído algo importante..." retroceder en la lectura, pausarla y reflexionar tus frases. Es por esto que digo que la lectura no es veloz. Obliga al lector (al menos a mí) a pensar; eso es lo que busco es los libros, que me aporten algo; si acabo su lectura igual que como la empecé, malo...

Enhorabuena por la obra; me gusta tu estilo y tal vez vaya a por Ortem.

> Ester Solà, escritora

Vídeo promocional: En la India también leen Penetraciones



Primeras 20 páginas de la novela Penetraciones:


Novela “Penetraciones” (© libro registrado en la sociedad general de autores)


Penetraciones: Una novela del escritor José Martín Molina

La novela Penetraciones del escritor José Martín Molina ya está a la venta. Tanto en formato libro como en formato eBook.

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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com . Se agradece la visita!
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9 comentarios :

  1. Antonio Santiago Linde (vía email)4 de junio de 2012, 2:09

    Hola, Pepe!
    Hace ya unos días que terminé de leer tu libro. Felicidades, está muy bien.
    He visto que también sale mi nombre por ahí, gracias por el homenaje.
    Sigue escribiendo.
    Un abrazo!
    Toni

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    Respuestas
    1. ¡¡Muchas gracias Toni!!, ¡me alegro un huevo que te haya gustado!
      Te tomo la palabra: ¡por supuesto que voy a seguir escribiendo!
      ¡Un muy grande abrazo!

      Eliminar
  2. Sin duda un escritor que promete... Su Obra PENETRACIONES es reactiva, te lleva a conocer una mente compleja y a recordar parte de una época que quizas algunos vivimos. Invito a leerla!

    ResponderEliminar
  3. Respuestas
    1. Gracias! Pues ya sabes, te animo a comprarlo, que ahora tiene precios muy asequibles, ya que estamos en plena campaña de promoción!! Saludos!

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  4. ¡¡Exquisto libro!! me está encantando, aún no lo terminé y ya me está dando pena. Te felicito amigo...maravilloso!!

    ResponderEliminar
  5. Buenas tardes José:

    Por fin he dado comienzo a la lectura de “Penetraciones”. No llevo mucho leído, como unas 40 páginas, pero ya me ha dado tiempo a echarme unas cuantas risas y algo más, jajaja. No sé si te conté que desde hace ya unos años sólo leo libros cuando viajo en el metro de casa al trabajo (todos los días 40 minutos de ida y 40 minutos de vuelta) y, hasta la fecha, mis lecturas siempre habían sido,………….., uuuhhhmmmm, como decirlo,..……….espirituales, íntimas, personales, una reclusión en mí mismo, como una especie de barrera que hacía separarme física y mentalmente del resto de los pasajeros con los que compartía vagón. Normalmente, entraba en el vagón, si podía me sentaba, y me zambullía (literalmente) en el argumento del libro hasta que la voz en off anunciaba la llegada de mi parada.

    Con tu libro me están ocurriendo dos cosas muy curiosas; la primera es que, inevitablemente, con cada capítulo que leo, rememoro un capítulo similar o parecido de mi (yo pensaba que angustiosa) historial sexual y me evoca sentimientos que tenía dormidos, olvidados y creo que hasta jubilados. Dicho con otras palabras, me está resultando muy terapéutico el comprobar que algunas “aficiones” están más extendidas y son más comunes de lo que yo pensaba.

    Lo segundo que me está pasando es mucho más divertido; a las horas que yo viajo en metro lo hacen también muchas mujeres; mujeres de todo tipo: altas, bajas, gordas, delgadas, tetonas, culonas, pelo corto, melena de tigre, etc. Supongo que ya habrás intuido por dónde voy: no tengo más que empezar un capítulo nuevo y leer la descripción física que haces (para mi gusto una descripción demasiado escueta en la mayoría de los casos) de tu “partenaire” sexual y sólo con alzar la vista y buscar dentro de mi vagón, no tardo mucho en encontrar una hembra que sea parecida o similar a la del relato. A partir de aquí viene lo bueno; a medida que leo el relato y, al mismo tiempo, observo a mi víctima y me la imagino tal y como la describes en el libro, me excito de una manera increíble. En ocasiones, las erecciones llegan, casi, a todo su esplendor. Sé que si en vez de leer un libro ojeara un Playboy en el metro, no sería mirado igual y no pasaría desapercibido como lo hago ahora leyendo un inocente libro.

    Imagínate, por otro lado, cuando el vagón de metro va lleno de gente. En este caso no busco, ¡¡¡me sirve cualquiera que esté cerca!!! Además, ya sabes como le gusta a la gente mirar por encima del hombro y leer un poco de lo que tú estás leyendo, y no sólo cuando se trata del periódico, sino que lo hacen con cualquier elemento de lectura que se pueda leer y les entretenga un rato y ¡¡¡estoy seguro que la chica ecuatoriana de esta mañana ha leído un buen trozo de tu relato!!! La pena es que yo me tenía que bajar en la siguiente parada y la he dejado a medias seguro, jejeje.

    Bueno, me conoces y sabes que si un libro no me gusta dejo de leerlo y no lo termino. Hace tiempo que decidí ser honesto conmigo mismo y no torturarme (sobre todo por orgullo) intentando terminar un ladrillo que no me está aportando nada. Con este comentario pretendo ser sincero y, sobre todo, lo que no quiero decir es que tu libro no me guste. Tampoco me entusiasma y, supongo que si lo leyera a solas, en mi casa, no sería lo mismo y es probable que no lo terminara. Sin embargo, al utilizarlo como, como,…………….., no sé cómo decirlo, ¡¡¡Herramienta Psico-Sexual!!! Eso es, herramienta psico-sexual (me gusta el término), me está resultando tremendamente agradable y excitante leerlo. ¡¡Así que estoy seguro de que lo terminaré!!

    Bien, no quiero extenderme más en los detalles pero, como nunca había tenido una experiencia así, me ha parecido oportuno contártelo. Un abrazo muy fuerte.

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  6. José Martín Molina es un escritor urbano que acabo de descubrir tanto literaria como personalmente. Es una exquisitez. Su amplia cultura literaria, como lector y escritor hace que su obra, Penetraciones, sea una novela erótica rápida, sin tapujos, directa, algo melancólica algunas veces y sobre todo...muy, muy digna.
    Animo a que la leáis.

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  7. Estoy leyendo el libro que, por el momento me gusta, es directo, sin tapujos y un poco desconcertante.

    […]

    Me he tenido que poner a escribir esto e interrumpir la lectura de tu libro porque he exclamado: Aleluya!
    He llegado a Leticia y una verde Esperanza y he podido respirar. Ibas a saco. Este capítulo es un punto de inflexión en la obra. Me encanta cómo tratas y defines a Leticia: "Mi gavilán está lesionado, me fraguo y petrifico en la promesa, me muerdo las uñas del alma..." Bestial; ! vaya dominio tienes del léxico, del lenguaje...de todo! Enhorabuena!

    Sólo te digo que lo que me pasa con Penetraciones sólo me ha ocurrido con Mandrágora de Hanns Heinz Ewers (no sé si la has leído): pensar en todo momento que la lectura está por acabar y dejarlo todo por el libro.

    […]

    Capítulo: El Autor se juzga a sí mismo

    Lo has "clavao". Mientras leía el capítulo exclamaba : " Ésta soy yo". Pienso lo mismo, siento lo mismo…

    […]

    Capítulo: Algunas recomendaciones: Fantástico recopilatorio de arte: pintura, literatura...

    […]

    He acabado. Voy a darte una opinión general.

    En tu blog leí algunas opiniones del libro antes de comprarlo.
    Muchas dicen que es una obra de lectura veloz. Mentira.
    Quizás lo es en la primera parte, que es un mete y saca contínuo y el lector va tan rápido que se ahoga (ya te lo comenté).
    En la segunda y tercera la cosa cambia: he empezado a leer la 2ª parte al mismo ritmo que la primera y me ha pasado algo curioso: estar leyendo, parar inconscientemente y pensar: "coño, aquí he leído algo importante..." retroceder en la lectura, pausarla y reflexionar tus frases. Es por esto que digo que la lectura no es veloz. Obliga al lector (al menos a mí) a pensar; eso es lo que busco es los libros, que me aporten algo; si acabo su lectura igual que como la empecé, malo...

    Enhorabuena por la obra; me gusta tu estilo y tal vez vaya a por Ortem.

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