22 agosto 2012




Sueño (120) publicado en Un laboratorio indecente el 20/05/2012


(120) Huyendo con el botín

El sueño de las cuatro figuras de plástico que huyen con el botín
Los protagonistas de la acción son cuatro figuritas, probablemente de plástico, cada una de un color (azul, rojo, verde y naranja o violeta), que se hacen con un botín en una enorme nave industrial y a partir de ahí tienen el cometido de huir por separado sin ser atrapados por sus perseguidores. El dicho botín es un poco impreciso, no es exactamente una suma de dinero. Todo sucede como en un guión preestablecido y que siempre se repite de la misma manera. Es más: estoy seguro (o al menos tengo esa fuerte sensación) de -si no completamente todo- haber soñado con anterioridad la mayor parte del desarrollo de la acción de manera idéntica, incluso en detalles muy precisos. Mi relación con estos personajes que intentan escapar es bastante singular: a veces soy un espectador próximo de cómo pasan por debajo de tablas, escalan tapias, se adentran por rendijas, atraviesan pasadizos y estrecheces entre escombros; mientras que otras veces me identifico con ellos, siendo yo el que trata de escabullirse de los perseguidores y adoptando unas proporciones más humanas; y en otras casiones incluso aparezco desdoblado en los cuatro personajes o en dos de ellos.

Hay una primera escapada en que las cuatro miniaturas emprenden, desde un punto fijo, la carrera en direcciones opuestas. Antes de que lleguen a salir de la gran nave, casi al unísino, serán atrapados. Como si no hubiese sido válida esta primera evasión, vuelven al punto de origen para reintentar la fuga. En el segundo intento dos de los protaginistas son rápidamente aprehendidos, mas los otros dos, el de color azul y el de color verde, logran escabullirse por pelos y consiguen salir del edificio. Pero aún tienen (tengo) que recorrer un buen trecho hasta encontrarse completamente fuera de peligro. Ambos seguirán trayectoria paralelas.

Ahora, tras un largo, agitado, tenebroso y angustioso trecho surcando muchos espacios y recovecos, son acosados por varios perros muy agresivos y peligrosos, difíciles de sotear. Atravesando la puerta de la verja de una vivienda unifamiliar se zafarán de los canes. Pero surgirá un galgo veloz que igualmente les hostiga. Al parecer sólo una de las figuras se escabulle, la de color verde. En el último tramo de este agobiante sueño ya estoy plenamente identificado con el último prófugo. Me internaré por construcciones oscuras. Subo por las escaleras de caracol de un edificio de piedra (con cierto aire de torre de castillo medieval) y ahí me tropiezo con tres tipos y ya creo que estoy perdido. Habrá un intercambio o una muestra de objetos, quizá monedas, quizá les enseño parte del botín. Uno de ellos me saluda con mucho afecto. ¡Es Jota! ¡Qué bueno! El amigo Jota me dirá que ya todo ha terminado, que he logrado la libertad. Atravesaré una puerta sombría y llegaré a un recinto cubierto por un fresco césped verde, ya fuera de todo atosigamiento, libre, con la misión cumplida.

El libro de los sueños del autor José Martín Molina
Narración perteneciente al libro de relatos "Sueños" (Tomo I) del escritor José Martín Molina. Ahora disponible tanto en formato libro como en formato eBook.

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2 comentarios :

  1. Siempre me sorprende leerlo, me da placer...

    Interesante relato...

    Saludos azules desde mi playa que lo espera...

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    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado!! Y habrá más, por supuesto!!
      Saludos naranjas desde una oceánica puesta de sol!!

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