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31 marzo 2012

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Póker de culos enfundados en latex





Sueño (6) publicado en Un laboratorio indecente el 24/04/2011


(6) Póker de culos enfundados en latex

Cuatro culos femeninos envueltos en látex me persiguen en sueños
Viene Miva Gold a casa por cuestiones de trabajo, a ampliar su book de vídeo. Estamos solos en casa viendo ante la mesa y el ordenador su material de vídeo, que no es estrictamente profesional, pero se trata de poner algo que engañe, como si fuera profesional. Algún viaje o imágenes caseras de vídeo. La idea es poner algo para que parezca un montaje nuevo, truco que de cuando en cuando utiliza Miva para volver a hacer la obligada rueda profesional. Encontramos un vídeo que puede valer. Pero el resto... no termina de encajar. Ahora sentados, semipegados, en cama estrecha de habitación, una habitación transformada, no del todo reconocible, habitación más de joven que vive en casa de sus padres que habitación de adulto independizado, me muestra fotos de su último viaje, por si nos pudiera servir algo para su vídeo. Curiosamente en vez de ir viendo fotografías, vemos a vista de pájaro, como desde avión o helicóptero, con la lentitud del vuelo, a media distancia, mirando hacia abajo, una sucesión de montañas y montañas, rocosas, color marrón, con pedruscos enormes, cubiertos aquí y allá por aisladas capas de nieve. Le digo sorprendido: "¡Has estado en la Antártida!". Y ella me responde que no, que son Las Montañas Rocosas de Madrid lo que estamos viendo. Me quedo alucinado de que haya semejantes montañas y semejante paisaje en la provincia de Madrid, no lo sabía, le digo a Miva Gold. Parecemos ver, cuando el avión o helicóptero se retira de las extensas montañas nevadas una larga carretera de domingueros en un atasco, viniendo en sentido contrario, osea, en dirección a las montañas que nosotros acabamos de dejar.

Después estamos sentados en el sofá. Miva, alegre, pizpireta y algo coqueta, me comenta que esta casa no es grande del todo. Le explico que sí, que está muy bien, aunque podría ser más grande, eso sí. Y le cuento cómo era el piso de la corrala donde vivía antes, todo ínfimo, estrecho, un cuarto de baño ridículo, una minúscula cocina-pasillo, donde sólo cabía el fregadero, a un lado, y la lavadora, al otro. Ahora me encuentro en el baño. Miva esperando fuera. Me encuentro mirando mi rabo en el w.c. Resulta que tiene pelos negros pegados en el capullo y una espesa capa pegada como de horchata. Voy tirando con cuidado de los pelos enroscados, pensando que no me había duchado..., menos mal que esto no se ha notado, pienso. Cuando salgo sigue Miva ahí, y acaban de llegar Eva (mi chica) y mi hermana. De repente hay dos tías más. Me hacen un extraño juego. Se ponen Miva, Eva y las otras dos, que no conozco ni he visto nunca (¿amigas de Miva Gold?), de espaldas, las cuatro de pie y de espaldas, van vestidas igual, con pantalones de cuero negro, más bien látex, super-ajustados, marcando bien claramente los culos. Pantalones de cuero-látex, sin bolsillos, traseros perfectamente apetecibles.

El juego consiste en que adivine de quién es cada culo, estando ellas de espaldas y sin que yo vea las caras. Se supone que no sólo se trata de distinguir, sino de elegir culo, lo que conlleva elegir chica. De espaldas los culos son muy parecidos, sólo se distinguen más o menos por las largas melenas que caen exhuberantes y quietas por la espalda. De izquierda a derecha tengo ante mí: cabellera rubia, cabellera morena, cabellera morena, cabellera rubia. Simetría. Y los culos también simétricos y excitantes, las 4 chicas con la misma altura, cuestión de escasos centímetros. Pero no se están quietas, no paran de moverse y Eva hace trampa: para que no me equivoque en la elección y sepa quién de las cuatro es ella, muestra, como despistadamente, el perfil, dirigiéndose a la que está en el extremo derecho, diciéndole no sé qué (cualquier cosa que sirva de excusa para medio girarse y así delatarme su posición). También sé que, desde el principio, Miva Gold está en el extremo izquierdo. Eva, por lo tanto, a continuación, y las otras dos del lado derecho. Las cuatro están abrazadas en cadena por la cintura. Sin duda, los dos culos que me llaman más al deseo, perfectos en sus formas embutidas en el látex, son los de Miva y Eva. El de Eva aún más hermoso. Uhmmmm. Pero se mueven demasiado para poder analizar bien las perfectas formas, Eva aprovecha cualquier excusa, cualquier frase u ocurrencia, para volver a dar(me) medio perfil, ¡para que no me equivoque de culo! Y las otras le regañan, eso no vale, mira al frente como hacemos todas, le dicen (aunque para decirle esto, ellas también giran medio perfil...).

Quiero estudiar mi elección más en detalle, estudiar las mínimas diferencias que terminen por inclinar la balanza de mi elección. Es difícil elegir. O una u otra. Culitos muy, muy sabrosos. Podría derretirme muy fácilmente. Para evitar las artimañas de Eva, se me cierra el plano de lo que veo, así sólo veo un trozo final de las melenas y en el centro del plano los sugerentes culos. El plano se va aproximando más y más, hasta tener prácticamente (yo estoy sentado en el sofá) los dos culos principales a un palmo de mis narices. Y es ahí, justo ahí, cuando me despierto.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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30 marzo 2012

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Muerte súbita del gran futbolista Raúl





Sueño (5) publicado en Un laboratorio indecente el 22/04/2011


(5) Muerte súbita del gran futbolista Raúl

Sueño: Muere Raúl, el gran jugador del Real Madrid

He soñado que moría Raúl, Raúl González, el gran futbolista, el jugador del Real Madrid, ahora jugador del Schalke. Moría de repente, fulminado de golpe, inexplicablemente, rodeado de misterio y soterrada polémica, moría sin más. Me llegaba su muerte en el sueño como una noticia real, verdadera, pero difícilmente creíble. Extrañas circunstancias rodeando su muerte, quizá tratos con gente oscura, quizá narcotraficantes, o alguna mafia clandestina.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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29 marzo 2012

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El atracador





Sueño (4) publicado en Un laboratorio indecente el 21/04/2011


(4) El atracador

fragmento de la obra Crisálida de hombre durmiente II, de la pintora Eva Román, retrato del autor - haz click sobre la imagen para ver el cuadro
Están Eva y Amador, mi mujer y mi hijo en la calle, cerca de un cajero. Calle tranquila y poco frecuentada a estas horas. Van a sacar o ya han sacado dinero del cajero. Hay un atracador rulando por aquí. Aparezco. Parece que yo ya he sacado dinero del cajero. Creo que entre 200 o 300 euros. Hablo con el atracador. Me dice que de que le demos 50 euros no nos libramos. Me imagino que quizá tenga navaja, tiene toda la pinta. De repente el atracador es de color, negrito. Y al poco merodeará por aquí otro atracador, o sea que serán dos. Me detengo a pensar. Así estamos como varias figuras, algún personaje más que aparece, de forma nebulosa, para también sacar dinero, pero quizá ni exista el eventual visitante. Pienso pues en qué hacer. Estamos todos relativamente distantes, Eva y Amador allí, yo aquí, el atracador protagonista un poco más allá, el nuevo atracador algo más separado. Yo me encuentro pues entre los atracadores y mi familia. Y pienso. Podría perfectamente darle 50 euros, sacarlos de la cartera, y nos evitamos problemas, que quizá se pongan violentos, aunque de momento se han mostrado amables, al menos con el que he dialogado. Pero no termina de convencerme esta alternativa, ya que seguro que si le doy con tanta facilidad 50 pavos, pensará que tengo más, y me instará a darle más, cosa que ya no me hace ninguna gracia. Otra opción es intimidarle, decirle que sé kárate y hacer amagos típicos del kárate (evidentemente no tengo ni idea de kárate). Otra opción, fíjate, sería irnos sin más, al fin y al cabo los atracadores casi nos ignoran, educados, pasmosos, respetuosos, a la espera de otra presa. Pero por alguna razón, irse tan tranquilamente, como si no pasara nada, no forma parte de la lógica del sueño.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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28 marzo 2012

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web Ramón de Pilar (decorador)





página web de Ramón de Pilar (alta decoración, interiorismo, espacios interiores, asesoría de mobiliario, diseño doméstico, arquitectura)
(149) web del decorador Ramón de Pilarwww.ramondepilar.com
web diseñada por pepeworks: www.pepeworks.com

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27 marzo 2012

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Cambiar el mundo | Citas y frases de Leon Tolstoi (2)





El deseo de cambiar el mundo: citas y frases de Leon Tolstoi
Citas y frases de Leon Tolstoi (2):
Cambiar el mundo

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Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

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26 marzo 2012

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Penetraciones (38): Más variedades cotidianas (2ª parte) (II)





Penetraciones (novela), entrega número 38: Variedades cotidianas 2ª parte: 2ª entrega: la misteriosa relación entre las patatas podridas y las películas porno
Novela: Penetraciones (38): Más variedades cotidianas (II)


De momento, entre que pienso si prefiero elegir peli de tías con las tetas gordas o no, voy a escuchar a Debussy. La Mer, de Debussy. No consigo entender cómo en su estreno, ésta obra fue un escándalo de aúpa. El mar... El mar... Siempre el mar... El mar... El mar de semen que voy a derrochar esta noche. Quizá se despilfarre el espermatozoide de un futuro genio, de un futuro Nobel de la Paz. Me reconforta pensar esto. Podría tener en mi reserva dentro del escroto un esperma genial, una suerte de salvador del mundo (si se demuestra que existen esos seres), otro Jesucristo quizá o un Ghandi, o un Flemming. Y me voy a quedar más ancho que largo desperdiciándolo con una triste y solitaria gayola. Será un crimen simpático e inocente. Claro que a lo mejor tendrían que indemnizarme, porque, a lo mejor, almaceno el gen preciso para generar otro Hitler y dejaré de igual manera que se seque sobre el suelo o un trozo de sábana o la camiseta con que me limpie. Sólo si estuviese enteramente seguro de que podría engendrar a otro Stravinski, iría corriendo a hacerme la paja a un banco de semen.

Entre que pelo otra patata, con aspecto marronáceo, como extraída de un lodazal, pienso que tendré que dedicarle más líneas futuras a los preservativos, ésos capuchones abominables que con frecuencia tenemos que usar y que son tan antiestéticos como incómodos. Es como si a un pájaro le pones un traje de buzo. O como si metes a un delfín en un ascensor.

extracto perteneciente a la novela “Penetraciones” (© libro registrado en la sociedad general de autores)

Penetraciones: Una novela del escritor José Martín Molina

¡La novela Penetraciones del escritor José Martín Molina ya está a la venta! Tanto en formato libro como en formato eBook.

ver más información sobre la novela Penetraciones
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25 marzo 2012

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Horóscopo semanal: del 26 de marzo al 1 de abril de 2012





>> ir a la última entrega del horóscopo semanal

horóscopo semanal de aries ARIES
Un nuevo amigo irrumpirá en tu vida. Será un tío extraño que habla 138 idiomas y es capaz de absorber de una sola atacada un inmenso plato de spaghettis. Puede que tenga abundante pelo en las orejas y también es posible que tenga ocho extremidades como algunas deidades hindú. Este amigo te salvará la vida a partir del jueves, además te salvará de la bancarrota y de los influjos de algunos malos espíritus muy cabrones. Y si no te crees lo que te decimos, tira de ésta.

horóscopo semanal de tauro TAURO
Te sentirás muy cansado y hastiado. Se debe a una mala combinación estelar. Los planetas que rigen tu signo se van a tomar algún gin-tonic de más y eso va a causar estragos en todas las emociones relacionadas con tu autoestima. La resaca planetaria te afectará igualmente y durante unas horas no podrás mover ni un solo dedo.

horóscopo semanal de géminis GÉMINIS
Desearás arrojarte en paracaídas para escapar de una fantasmal aparición en uno de tus más extraños y singulares sueños. El caso es que (soñando) una horda de cavernícolas querrá apresarte para devorarte el corazón. Te verás obligado a las mayores proezas atléticas para zafarte de tus terribles perseguidores. Así durante esta semana vivirás auténticas experiencias del tipo Agente 007, con pirotecnias, explosiones y todo. Pero eso será mientras duermas y sueñes. En la vida real, es decir despierto, no pasará absolutamente nada emocionante, salvo que quizá tengas agujetas de tanto ajetreo en los sueños.

horóscopo semanal de cáncer CÁNCER
Tu predicción semanal, que no quincenal, querido Cáncer, viene en clave. Así nos lo ha hecho llegar el Mensajero de los Vientos, que esta vez andaba (volaba) algo desastradamente. Y la predicción dice así: “Regurgitar la comida es un sistema que emplean algunas aves marinas de algunas costas del Pacífico Sur, entonces el relámpago romperá las tinieblas y se encenderá una vela en una sacristía rústica y lejana”. Para que descifres esta clave podemos indicarte un buen traductor de japonés.

horóscopo semanal de leo LEO
Al fin te llega uno de los momentos más esperados de tu vida. Lo que te llevará a gritar o bien “¡Aleluya!” o bien “¡Eureka!” o puede que sencillamente exclames “¡Al fin, coño!”. Pero no es oro todo lo que parece y mucho menos todo lo que reluce. Y no todo lo que parece es oro, ni siquiera áureo. Y ni siquiera lo que reluce es pan de oro. En realidad, lo que queremos transmitirte es que quizás te hayas equivocado de momento. O de vida. Pero no lo pienses demasiado y disfruta de un helado de vainilla.

horóscopo semanal de virgo VIRGO
Alguien inventará un chisme acerca de tu vida privada que te acarreará consecuencias no muy afortunadas. Muchos pensarán que mantienes una despreciable y amoral doble (incluso triple) vida. No te preocupes que todo tiene arreglo. O eso dicen. Y a saber quién lo dice.

horóscopo semanal de libra LIBRA
Tu vida se conducirá estos días con un leve y relajante balanceo. Tus nervios estarán templados y bien armoniosos en conjunción con tus jugos gástricos. Te parecerá, en muchos momentos, una semana nirvanesca. En el amor, eso sí, habrá un sobresalto al descubrir que alguien ha introducido una caja de condones en uno de tus cajones.

horóscopo semanal de escorpio ESCORPIO
Vas a verte muy interesado por la cultura de las piscifactorías. Además, vas a tener unos hermosos días muy fraternales. Aunque no todo va a ser tan sonriente. En concreto, tu líbido se va a ver disparada, de martes a domingo, al 1000 x 1000. Vamos que vas a estar que te sales, o dicho de otra manera: cachondo (o cachonda) perdido (o perdida). Babearás de deseo por todo lo que se mueve con dos o cuatro (u ocho) piernas. Nos tememos que sólo unas constantes duchas muy frías te van a salvar de que las autoridades competentes (y no tan competentes) te metan entre rejas por maniaco sexual.

horóscopo semanal de sagitario SAGITARIO
Esta semana tendrás pesadillas constantes con el asesino de la cuchara (ver el vídeo que hay debajo de tu predicción). Lo que te obligará durante estos días a no comer nada con cuchara. Usarás o el tenedor o el cuchillo o las manos. Todo lo que tenga que ver con las cucharas te producirá vómitos y diarreas. Sin embargo, en el amor identificarás a un ser querido con una inmensa cuchara sopera.


horóscopo semanal de capricornio CAPRICORNIO
Se te va a enredar una pierna con la otra y podrás caer de morros en un momento embarazoso. Esto te puede pasar varias veces a lo largo del día. Es temporal, desde luego, y se debe a que una de tus piernas se ha enamorado (temporalmente) de la otra pierna e intenta continuamente abrazarla. Para evitar males mayores te aconsejamos que le pongas una venda a la pierna enamorada, así no verá al objeto de sus deseos, o sea tu otra pierna.

horóscopo semanal de acuario ACUARIO
Según una predicción de Nostradamus (“Nostramamus” según lo llaman algunos) durante estos días un nativo del signo de Acuario se levantará de entre los muertos y redimirá el mundo del deporte en Australia, lo que permitirá que se logre un nuevo récord guiness en el lanzamiento de boomerang con las manos atadas. Para leer más tonterías, dale la vuelta a la hoja.

horóscopo semanal de piscis PISCIS
Una regresión infantil te llevará constantemente, como si de un columpio se tratase, a balancearte continuamente sobre las sillas. Cuidado con darte un señor porrazo. En los negocios, el dinero que pase por tus manos se multiplicará por cero. En el amor, después de bastante tiempo tendrás una relación sexual plena, aunque fortuita y puede que fantasmagórica. En el terreno gastronómico, recoge las migas que caigan al suelo y utlízalas para no perderte.


Nota: Algunas de las predicciones de este horóscopo, por razones obvias, están escritas en clave. Este horóscopo se publica (normalmente) todos los domingos. Cualquier concidencia con la realidad NO es SÓLO mera casualidad.

autor: pepeworks / josé martín molina

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24 marzo 2012

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Una de gángsters





Sueño (3) publicado en Un laboratorio indecente el 20/04/2011


(3) Una de gángsters

fragmento de la obra Crisálida de hombre durmiente II, de la pintora Eva Román, retrato del autor - haz click sobre la imagen para ver el cuadro
Aunque el sueño empieza antes, con mucha acción, mucho movimiento, distintos escenarios, no recuerdo la parte inicial, una nebulosa devorada por el olvido nada más levantarme. Empiezo por tanto a narrar desde que la memoria inminente ha salvado la película.

Subo solo por el ascensor al cuarto piso (de nuevo el piso de Alcorcón). Todo el edificio está desierto. Cuando llego al cuarto piso, por unos guardias con casco e hiperprotegidos me entero de que hay una fuerte radiación en el inmueble, sin embargo en el cuarto piso, esa radiación aún no es letal (sí a partir del quinto piso). Con lo que las fuerzas del orden público, sorprendentemente me dejan pasar "bajo mi responsabilidad" y así entro en el cuarto B. La puerta entornada, sin cerrojo. Dentro del piso está todo removido, envuelto en cajas. Hay una guardiana, la que se ha encargado de embalar todo y tirar cosas a la basura. La guardiana, de mediana edad, zafia pero eficaz, forma parte de los malos, de una banda del mundo del hampa. Empiezo a abrir cajas y a buscar. De repente somos una gran multitud dentro del piso, abriendo cajas y cajas, cajas en armarios, dentro de muebles, apiladas en la cocina, en el salón, cajas por todas partes, que vamos abriendo, descubriendo el contenido, hojas, papeles, recuerdos, todo mi pasado disperso en miles y miles de documentos, folios. Yo soy el que busca con más encono, con rabia. Al final, entre todo el caos, ya sólo me importa encontrar dos manuscritos (de los que no hay copia y de perderlos, de no encontrarlos, estarían perdidos para siempre, irrecuperables). De las dos obras manuscritas, una es mía, una novela, la otra es de mi amigo Javier Fernández Aracama. La furia, la impotencia, la desesperación tras abrir cajas, cajas, cajas, encontrando todo tipo de recuerdos, algunos juegos infantiles, papelitos, anotaciones, dibujitos, etcétera, me lleva (creo) a hostiar a la guardiana, pero no suelta prenda, no me dice qué ha hecho con los manuscritos.

Mucha gente ayudándome a buscar. Aparece mi padre mostrándome lo que ha encontrado en otra caja. Qué pesadilla de cajas, cuántas, cajas y cajas, apiladas a distintas alturas, hasta el techo algunos de estos apilamientos, y más cajas, en cualquier rincón, en todos los armarios, en todas las oquedades, solo quedan pasillitos para pasar entre las cajas. Empiezo a pensar que esta hija de puta se ha deshecho de los manuscritos, que ya no están aquí, que los habrá quemado o tirado a la basura. Pero no puedo resignarme a no recuperarlos. Es cuando me propone, la muy zorra y muy ladina, un acertijo para encontrar lo que busco, una especie de enigma imposible, a ver cómo. Me dice que tengo que buscar subido a una bicicleta y llevando no sé qué objeto en la mano. Sólo así encontraré los codiciados manuscritos. No suelta ni media prenda más, aunque la torturáramos. Salgo de este escenario, no recuerdo con exactitud, pero creo que me veo recorriendo calles un segundo en bicicleta. Debe haber más persecuciones, más movimiento...

Vuelvo a estar en el mismo piso. Pero esta vez no hay ni rastro de las cajas, ni de la kafkiana guardiana. Varios gángsters me tienen secuestrado, nos tienen secuestrados, a mí y a los que parecen ser mis seguidores (unos cinco o seis o siete u ocho...), la mayoría chicas, que no recuerdo conocer, pero ellas sí me conocen y a juzgar por su cariñoso afecto, deben ser amigas, amantes, cómplices, ¿fans?, que no reconozco. Los gángsters de película, trajeados, algunos con el clásico sombrero, años 20, años 30, luces de fléxores por los espacios y rincones (aunque también parece haber mucha luz ambiental). Curiosamente, aunque secuestrados, sin poder salir, podemos movernos, no estamos atados. Gángsters armados, aunque no se ven la armas. Sin que en ese momento se fijen en mí los secuestradores, descubro, semi arrastrándome, en el último cajón de un escritorio unos cuantos billetes, entre los que hay uno de 100 euros. Agarro un puñado y me lo guardo en la rabadilla, detrás de los calzoncillos largos azules. Luego agarraré el resto y lo guardaré en el mismo sitio. Me meten en un amplio ascensor, dos o tres matones alrededor. Deciden esposarme una mano a una barra horizontal para sujetarse del ascensor. Temo que me vean los billetes que he robado, que asoman por fuera del calzoncillo. Cada dos por tres, mientras sigue la acción, estaré recolocándome el dinero para que no se caiga y no descubran mi hurto. Los calzoncillos largos están flojos de la cintura, de ahí la continua precaución. Esposan a otra chica a mi lado, una de mis seguidoras, que empieza a chillar como una histérica, creo que tiene pánico a bajar en un ascensor o algo así. Uno de los matones, en tono frío, pero terriblemente amenazador le dice: "¿Por qué no te calmas?". La chica se calla al instante. Nos llevan no sé dónde, por aquí, por allá, creo que en algunos momentos nos hemos liberado, pero no. Sí recuerdo el constantemente vigilar los billetes que pujan por asomarse, caer hacia afuera, o escurrirse por dentro del calzoncillo y caer igual y delatarme peligrosamente. Es curioso, pero de cintura para abajo sólo llevo estos calzoncillos.

Y volvemos al mismo piso con los rufianes, que parece que han escapado de una reyerta. Ahora saco los billetes, convertidos ahora en algo parecido a vales. El jefe de la banda, ve los billetes que le muestro y aunque ni pestañea veo cómo está cabreadísimo. Mira a sus esbirros, como inquisidor, no despega los labios pero parece oírse perfectamente: "¿Quién ha sido el inútil que ha permitido que nos roben de una manera tan tonta?". Sin ser señalado por ninguno de los esbirros congregados en un largo sofá, toda la atención recae en el matón principal, la mano derecha del mafioso, que se comprime culpable al ser descubierto en una torpeza que desconocía. Todos saben ahora que sus últimos momentos están contados. Suenan varios disparos. El gángster mano derecha está en el volante de un coche y cae hacia adelante abatido por los disparos. Asunto arreglado, ha pagado la imprudencia de no esconder bien los billetes. Pero no, resulta que ahora estoy a su lado. No le han dado, ha fingido su muerte. Arranca el coche, con su típico sombrero de gángster casi tapándole los ojos y se dirige hacia el edificio donde está la ratonera de la banda criminal. Yendo con el coche despacio, muy despacio, cuando está debajo de las ventanas del piso de la banda, casi sin mirar, sacando la mano por la ventanilla, coche negro típico de película de gángsters, dispara tres veces hacia la ventana donde se supone que su jefe (ex-jefe) está asomado. No se ve si le da. Aunque yo no voy en el coche con el asesino, le pregunto si le ha dado y me responde que cree que sí, pero que va a volver a intentarlo. Efectivamente, como si fuera una noria, va dando vueltas con el coche, despacio, alrededor de la manzana, que apenas es de sólo un edificio, el edificio en cuestión, y en el mismo punto va repitiendo los disparos. Parece que le matan, tras sonar múltiples disparos. Pero no se sabe, sencillamente desaparece de la acción del sueño.

Ahora, abajo, vamos a montar en un flamante coche negro, prefecto reflejo de la época de esplendor del mundo de los gángsters a lo Dashiell Hammett. El jefazo ahora parece ser mi amigo, o al menos pretende manifestar que ya no estoy en régimen de secuestro o vigilancia. Me sonríe, alto, moreno, seguro, peligroso (pero no ya peligroso conmigo). En el coche, junto a dos o tres de sus sicarios, suben también mis chicas, las que me acompañan, dos o tres, contentas y sonriendo. Sigo sin re-conocerlas, pero ellas me quieren, desde hace tiempo, me son fieles, han pasado muchas cosas conmigo desde hace mucho. Como si siempre hubieran estado a mi lado.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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23 marzo 2012

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Cómo acabar con un horrendo peluquín





Hay, desde luego, muchas maneras de acabar con un peluquín horroroso, pero esta que muestra la imagen es una de las más grotescas, crueles y aparentemente inocentes que puedan imaginarse. En el más festivo y familiar de los cumpleaños infantiles el pelo de un adulto sale ardiendo por la travesura quisquillosa de un par de chavales tocapelotas. No cabe duda que el tipo éste va a recordar esta fatídica celebración durante el resto de su (calcinada) vida.

Cumpleaños infantil peligroso o la manera de acabar con un peluquín horroroso


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El secreto de la felicidad | Citas y frases de Leon Tolstoi (1)





El secreto de la felicidad: citas y frases de Leon Tolstoi
Citas y frases de Leon Tolstoi (1):
El secreto de la felicidad

> ver biografía de Leon Tolstoi
> ver más sobre Leon Tolstoi


El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.

> ver más citas y frases de Leon Tolstoi
> ver más citas y frases ilustres

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22 marzo 2012

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Downtown: Mujeres vintage semidesnudas ardiendo en un infierno moderno





>> publicado previamente en Arte y Erotismo

Downtown, técnica mixta, obra de Mia Mäkilä, mujeres vintage ardiendo en un infierno moderno

Downtown: Ambiente telúrico y fuego, a modo de infierno moderno ardiendo (revisión de Dante, El Bosco...), sometidos al tratamiento de las "eyaculaciones" de manchas de pintura abstracta. Una especie de atractiva y sugerente broma o recreación macabra donde nuevamente encontramos la combinación de recortes de edificios torre a modo de pedestal para desnudos femeninos vintage que disfrutamos en otras obras de Mia Mäkilä, artista plástica nacida en Norrköping, Suecia, en 1979, y que se define a sí misma como "artista del horror".

>> ver más sobre Mia Mäkilä
>> ver sitio web de Mia Mäkilä

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21 marzo 2012

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Regresiones al instituto y a las clases de pintura





Sueño (2) publicado en Un laboratorio indecente el 19/04/2011


(2) Regresiones al instituto y a las clases de pintura

fragmento de la obra Crisálida de hombre durmiente II, de la pintora Eva Román, retrato del autor - haz click sobre la imagen para ver el cuadro
Sueños raros que mezclan gentes, lugares, situaciones, en un encadenado bastante caprichoso aparentemente. Hay una fiesta que se va a dar a cargo de Pato en el instituto, muchos años después del instituto, durante varios días consecutivos, pero si bien ya somos adultos, las fiestas serán plenamente infantiles, empezarán a las 6 de la tarde y no se prolongarán más allá de las 10 de la noche, por supuesto no habrá ni alcohol. En principio, por rebeldía ante tamaño panorama juvenil y con pocos alicientes, tengo la intención de escaquearme y no ir, aunque he afirmado la noche anterior ante la camarilla de Pato que sí, que iré. Pero terminaré yendo los dos primeros días. Multitud extraordinaria de gente, miles, contacto con un grupo neocatólico, allegado al corpúsculo de Pato, tipo catequesis, paseo con buena planta entre adolescentes hipersexuadas, que me devoran con la mirada ante mi manifiesta impasividad (o eso creo), que poco me interesan unas yogurinas, la verdad. Y me las piro. Creo que cojo un taxi nocturno. De repente viaja conmigo Carlos (Sir Charles). Y ya estamos tomándonos algo por ahí, sobre una mesa, en un bar incierto y me confiesa cómo se han viciado en el trabajo. Creo que también me ha invitado a una puta, pero esto es sumamente pasajero. Y paso a estar en una clase de pintura, donde mi amigo Toni Márquez (que no es pintor, pero en el sueño sí) nos enseña su última evolución pictórica, la definitiva. Cuadros llenos de color, con algunos autorretratos del mismo Toni inmerso en naturalezas muy curiosas. Le explico a la profesora de pintura en qué ha consistido este abundante giro en la trayectoria pictórica de Toni, tras ver un cuadro tras otro, todos diseminados entre caballetes y otros cuadros de otros alumnos. Se trata de un "infantilismo" o "animismo" maduro, explico.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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Mi madre deja a mi padre





Sueño (1) publicado en Un laboratorio indecente el 16/04/2011


(1) Mi madre deja a mi padre

fragmento de la obra Crisálida de hombre durmiente II, de la pintora Eva Román, retrato del autor - haz click sobre la imagen para ver el cuadro
Mi madre deja a mi padre por un tipo mucho mayor. Algo bajito y canoso. Mi hermana y yo nos enteramos porque nos lo cuenta ella directamente, que se va, que se va con otro hombre. En el sueño mi hermana y yo somos jovencitos y vivimos aún en la primera casa, en Alcorcón (la acción comienza pues como hace 20 años). Nos enfadamos con mi madre, no entendemos por qué tiene que desaparecer. No tengo nada en contra de que se líe con otro, pero que tenga que abandonarnos, no me gusta nada de nada, alimenta mi rencor, especulo acerca del por qué de su forzada marcha. Luego pasa una noche larga y movida en que no sé qué pasa y termino viéndome en un coche, descapotable para más señas, creo que negro. Voy en el asiento de atrás, mi madre y el nuevo maromo van adelante. Circulamos por un Madrid atestado de vehículos, ya de día. Quiero volver a casa y no entiendo, estando tan cerca, por qué para llevarme van a dar un inmenso rodeo por las calles de Madrid. Pregunto si estamos en Cea Bermúdez. Pues sí. A momentos me parece que veo cercano el edificio de nuestra casa, a momentos demasiado lejano como para irme andando, y sin embargo no nos movemos del coche, inmersos en un atasco. Finalmente pateo las calles hacia el hogar, y esta vez el hogar, siendo el mismo (cosa muy frecuente en mis sueños) cambia espacialmente y ahora, el hogar dulce hogar está por los alrededores de La Ronda de Toledo (la primera casa de mi independencia). Cuando llego, matinalmente, madrugadoramente, trasnochando, luz incierta matinal, mi hermana me informa de que mi padre está en el hospital y que el tío Paco está con él. Comprendo inmediatamente, que mi padre no saldrá de ésta, después de el disgusto que le ha dado mi madre (y con lo enfermo que ya estaba, de repente, de una larga enfermedad). Además el hospital está lejísimos, en las afueras de Madrid, sé que no habrá manera de ir. Y empiezo a llorar, abundantemente y resignado, llorando porque mi padre se muere y porque no podré ir a verle mientras muere. No puedo dejar de hacer culpable a mi madre.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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19 marzo 2012

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100 SUEÑOS PUBLICADOS





Hemos llegado al centenar de sueños publicados - ilustración: fragmento de un retrato del autor realizado por la pintora Eva Román
En este nuestro queridísimo blog ya hemos publicado 100 sueños del escritor José Martín Molina (Pepeworks). Y mientras durmamos y soñemos seguiremos sacando a la luz los mundos oníricos que nos pueblan y nos poseen cuando la mente, supuestamente, desconecta. La misión es: escribirlos para no olvidarlos.

He aquí el listado de esos primeros 100 jugosos sueños:

(1) Mi madre deja a mi padre
(2) Regresiones al instituto y a las clases de pintura
(3) Una de gángsters
(4) El atracador
(5) Muerte súbita del gran futbolista Raúl
(6) Póker de culos enfundados en látex
(7) De vacaciones en la costa
(8) Perseguido por el equipo de las motos rojas
(9) Chez Javier & Mi padre se hace taxista
(10) Naufragio en la jungla
(11) Las entradas para el cine
(12) Terminando una página web
(13) Avatares en la calle de la Princesa de Alcorcón
(14) Regresando a casa en Blasa
(15) Cambalache y la chica siniestra
(16) Por tierras de Córdoba y Granada
(17) Me ofrezco para trabajar en unas oficinas
(18) La extraña sesión de terapia esotérica
(19) Metiendo goles con la selección española de fútbol
(20) El regreso a casa y los malvados pistoleros mexicanos
(21) Mal aliento
(22) Una casa de ensueño
(23) De Alemania a España y otras variedades
(24) Atravesando la ciudad interior
(25) Voy de seductor
(26) Liándola en el teatro
(27) Erección de caballo
(28) Buscando a mi hijo por la noche
(29) Rumanía 2 - España 1
(30) La novia francesa
(31) El viaje en Ave a Sevilla
(32) Batiburrillo de situaciones y de casas
(33) Recorriendo las calles. María Big y María C.
(34) Sus en látex y aberrantes penetraciones en la vía pública
(35) La Marquesa, los disfraces y Yoana
(36) En el papel de Don Juan Tenorio
(37) La fuga de Colditz
(38) Dificultades en el espacio urbano
(39) El asesino en serie y haciendo recados
(40) Haciendo películas del destape
(41) Celebro una fiesta en mi habitación ampliada
(42) Infidelidades y mentiras con Irene y otra chica
(43) Introduciendo una buena pila de billetes en el cajero
(44) La casera y el pervertido en las sombras
(45) La consulta de los podólogos en un barrio chungo
(46) De reuniones y peluquerías
(47) Divertidas situaciones en clase y en un trabajo de oficina ideal
(48) Variedades nocturnas y recorriendo las costas de la Península Ibérica
(49) La cosa va de cuernos
(50) La pesadilla de los sudokus
(51) Salgo de titular con la Selección Española de fútbol y meto cuatro goles
(52) Perseguido por los conversos del abrazo
(53) El concurso de las figuritas
(54) Sesión de magia con mi suegra y reuniones diversas en casa
(55) Mi primo y algunos famosos
(56) Visita inesperada de dos clientes y el polo rojo de Lacoste
(57) Discusiones con Eva
(58) Una misión, sexo placentero y el casting
(59) La maldición de los taxis
(60) Atrapados en las montañas rocosas de Alcorcón
(61) Mi padre se salva y mi hermana le increpa
(62) De médicos y la extraña reencarnación
(63) Viviendo como ricos
(64) Charlando con los miembros de Front 242
(65) Cambio de piso en la corrala y hundimientos en varias zonas de Madrid
(66) La velada musical de lujo y dispares situaciones surreales a mogollón
(67) La batalla de los morriones
(68) Traslado a una vivienda de lujo y Amador anfibio
(69) Beso a Rachels
(70) Un curioso maratón
(71) Vuelta a las andadas con Irene
(72) En taxi con Pedro Halffter
(73) Variedades universitarias con Eva, Amador y algunos amigos
(74) En casa de Ángel Caballero
(75) Prisionero en el Templo de la Noche Eterna
(76) Paseando con Estrella
(77) El viaje a Venezuela / El viaje a Marte
(78) Una historia de Javi J. Palo
(79) El bolsillo lleno de dinero y prisas por llegar a casa
(80) Vecinos, variedades y un polvo frustrado
(81) Breve visita a Mario y el casting de publicidad
(82) Intento de asesinato y acorralados por los disparos de la policía
(83) Las chicas del videobook y Valentín fumando
(84) Partido oficial de la Selección Española de fútbol contra el Atlético de Madrid
(85) No sé si ponerme una minifalda
(86) El entierro de Meki y el enfrentamiento con el terrible nazi
(87) Amor y sexo con una exótica chica venezolana
(88) En el Colegio Alemán
(89) Una de vampiros
(90) Con Estrella y Ponce en la playa, el partido de fútbol y la mala hostia de Pablo
(91) Miguel Narros haciendo pruebas para el Don Juan Tenorio
(92) De vuelta a Bululú 2120
(93) La visita de un amigo internauta
(94) Colegio para adultos y los peligros de fumar
(95) La frutera del mercado
(96) Matando monstruos y Gonzalo Torrente Ballester fumando
(97) Participando en una orgía
(98) Con una arquitecta y problemas graves en los pies
(99) El viaje a Cuba con los colegas
(100) El barrio de los sortilegios


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El barrio de los sortilegios





Sueño (100) publicado en Un laboratorio indecente el 14/03/2012


(100) El barrio de los sortilegios

El barrio de los sortilegios: personajes, misterios, conjuros, un sueño algo surrealista y fantasmal
Es de noche y me traen en coche a un barrio ubicado en el extremo de la ciudad. Un barrio sospechoso, peligroso, endemoniado, con un montón de casuchas mal ensambladas. Cuando me apeo del automóvil dejo de ser yo y me convierto en un personaje que vive en dicho barrio, un personaje de mala catadura, algo borracho y pendenciero. Este tipo tiene que encontrar su vivienda, lo cual le resulta complicado dada la semejanza de las casas. Llamando a puertas equivocadas, le abrirán vecinos de muy mal talante, amenazándole y casi agrediéndole. También corre peligro al atravesar unos pinares. Finalmente halla su hogar, situado al principio de una hilera de estas cochambrosas construcciones encaladas en un blanco fantasmal. Su madre le abre la puerta, como todas las noches, ya que él no tiene llave. Y le increpa por despertarla, por venir a estas horas. La madre es una especie de bruja despeinada, rala de una pelambrera cana. Sus cejas se mueven como dibujos de cómic, haciendo estrambóticos arabescos.

Vuelvo a tomar la primera persona de la acción. Mi curiosidad me lleva a adentrarme por este barrio del averno. Me acompaña un amigo. Aparte de otras situaciones irreales, emerge de la noche un viejo descarnado, cadavérico, alto, enjuto, que nos insta a que nos vayamos de aquí. Intentamos ignorarle y avanzar, pero nos lanzará varias veces, a la velocidad del rayo, alcayatas de dos en dos, de tal manera que como cruces se quedan clavadas en el aire, a escasos centímetros de nuestros rostros. Este sortilegio propio de demonios nos hace recular y abandonar nuestra intención de transitar este fatídico barrio pernicioso.

A pocos pasos, entre otras construcciones colindantes, nos cae encima, por arte de embrujo, una nieve congelada o algo semejante, arremolinándose por el viento en torno a nosotros. Esto nos resulta extraño, ya que acabamos de dejar las lindes del funesto barrio. Vuelvo a estar solo, sin el amigo no-identificado. Me alejo por callejuelas más tranquilas. Sigue omnipresente una noche cerrada y enigmática, algo atemporal. Me encuentro en la tercera galería de soportales de unos edificios de viviendas. Una voz en off explica que el protagonista de esta historia sentía miedo de la soledad y por eso decidió bajar a la primera línea de soportales. Esta voz se refiere a mí. Dudo. Y sí, finalmente, desangelándome la intemperie y la altura, desciendo. Llegando a una piscina que hay abajo, donde muchos niños juegan y chapotean. Sigue siendo de noche. Vuelvo a transformarme en tercera persona y además en niño. Que para integrarse con el resto de muchachos se mete en la piscina. De nuevo el narrador comenta los hechos. Y es el caso que los demás niños, maliciosos, todos a la vez salpican al chaval recién llegado, con lo que casi le ahogan.


by josé martín molina
publicado previamente en Un laboratorio indecente
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18 marzo 2012

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Horóscopo semanal: del 19 al 25 de marzo de 2012





>> ir a la última entrega del horóscopo semanal

horóscopo semanal de aries ARIES
Te asesoramos que en los días venideros hagas alarde de un talante optimista y desenfadado. De ello dependerá que te ofrezcan un chollo, un puesto de trabajo cojonudo o una muy tentadora oportunidad. Lo más seguro es que te contraten para el circo, para bailar y dar palmas con las focas amaestradas.

horóscopo semanal de tauro TAURO
La nariz se te va poner como un salchichón al pillártela con la puerta del baño. Para evitar esto te aconsejamos que entres de espaldas por todas las puertas que se crucen en tu camino. En lo referente a la salud te saldrá un gorrión de debajo del sobaco. En cuanto al amor te enamorarás y desenamorarás varias veces a la velocidad de la luz de la misma persona, animal o cosa.

horóscopo semanal de géminis GÉMINIS
Te va a tocar en un sorteo –en el que no tienes constancia de haber participado– un viaje a la ínsula de Córcega. Si no te toca, es irrelevante, pero sería buenísimo que hicieses ese viaje, porque allí descubrirás para qué has venido a este mundo y cual es tu destino. Además un ave rapaz con un ojo no muy sano te identificará con su madre y te seguirá allá donde vayas por los siglos de los siglos, defendiéndote de cualquier bicho bípedo o cuadrúpedo que intente lastimarte.

horóscopo semanal de cáncer CÁNCER
Un ataque de vagancia o vaguería e indolencia y desinterés te asolará en los próximos días. No te apetecerá hacer nada. Ni siquiera rascarte la tripa. Hasta es posible que te quedes petrificado en la cama sin poder moverte y mirando quedo el techo hasta que surja la posibilidad de tiempos mejores. O sea, quizá nunca.

horóscopo semanal de leo LEO
Estas son tus predicciones semanales, Leo: Tu vida puede cambiar al abrir la tapa de una cuajada. O al abrir una lata de berberechos. O quizá al descorchar un borgoña de los años en que reinaba Carolo. En definitiva te espera durante los próximos días, por una vía u otra, un grandísimo golpe de suerte. Lo malo es que el golpe te dolerá bastante y te dejará un cardenal con la forma del mapa de la geografía china, y nos estamos refiriendo al tamaño, básicamente.

horóscopo semanal de virgo VIRGO
Durante dos o tres días de esta semana tendrás una poderosa regresión infantil. Dirás constantemente “caca culo pedo pis” y habrá que ponerte un inmenso pañal para que no te pringues al hacértelo encima. Tendrás que comer con babero y tendrán que hacerte la avioneta para que te tomes la papilla. Sólo volverás a la normalidad a la sacudida número 700.284 de un sonajero muy feo que contenga los colores naranja y verde.

horóscopo semanal de libra LIBRA
Nustras predicciones nos indican asaz certeramente que esta semana alguien te contará por teléfono un chiste graciosísimo y tanta gracia te hará que no podrás evitar un verdadero ataque de risa. Puede que durante veinte minutos no puedas dejar de carcajearte, pero esto tendrá su contrapartida ya que se te aflojará el vientre y durante unos días serás víctima de una terrible aerofagia. No podrás contener las tripas y no pararás de emanar gases. Hasta en sueños te peerás.

horóscopo semanal de escorpio ESCORPIO
Basta con una mínima exposición al sol de unos cinco minutos para que incontroladamente, imparablemente, insidiosamente, te entre un incontrolado, imparable, insidioso ataque de locuacidad. No habrá quien te calle. Dirás verdades inmensas. Además los más cercanos recibirán tus puñetazos ya que debido al exceso comunicativo (incontrolable, imparable e insidioso) no pararás de mover los brazos como las aspas de un molino enloquecido. Incluso puede que por este mecanismo de movimiento de brazos imparable, salgas volando ante el asombro de todos. Y de ser así, ni siquiera aún podrás contener tu verborrea y girando entre las estrellas seguirás rajando por los codos. Sólo podrá detener tu ataque de habladuría y dicharachería el Rey de España si te dice: ¿Por qué no te callas?.

horóscopo semanal de sagitario SAGITARIO
Tira de la manta para que se descubra la verdad, ya que un hipócrita impostor se intentará hacer pasar por ti para cobrar una herencia que el gran Maestro Hilarión ha designado a tu persona. Notarás que el impostor cojea de una pierna porque se le ha olvidado ponerse uno de los calcetines. Y si te acercas verás que huele raro, un tufillo parecido al de los arenques ahumados y putrefactos. Denuncia sus intenciones malsanas al primo de Zumosol. (Si no te gustan estas predicciones lo sentimos, nuestra inspiración no daba para más…).

horóscopo semanal de capricornio CAPRICORNIO
Soñarás que Cristiano Ronaldo te la mete por debajo de las piernas. Nos referimos a la pelota, no seas mal pensado… En el amor, alguien con un culo como una manzana intentará seducirte para hacerse con tus prendas íntimas y revenderlas en el mercadillo de su pueblo.

horóscopo semanal de acuario ACUARIO
Esta semana tendrás que meterte algo por el culo para enderezarte emocionalmente. Las cosas son así: o lo tomas o lo dejas.

horóscopo semanal de piscis PISCIS
Gracias a una fuerte combinación doble biatómica entre los planetas de la siguiente galaxia, esta semana todo lo que emprendas saldrá bien. Pero solamente bien, modestamente y sin grandes éxitos. Moderación ante todo. Y para evitar cataclismos que te amenazan hacia la alborada del sábado, reza mucho a la Virgen de los Santos Palotes, y hazlo a voz en grito, que está un poco sorda porque el otro día le reventó un petardo cerca del oído izquierdo.


Nota: Algunas de las predicciones de este horóscopo, por razones obvias, están escritas en clave. Este horóscopo se publica (normalmente) todos los domingos. Cualquier concidencia con la realidad NO es SÓLO mera casualidad.

autor: pepeworks / josé martín molina

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17 marzo 2012

16 marzo 2012

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Biblioteca (22): La horda, novela de Vicente Blasco Ibáñez





Vicente Blasco Ibáñez: novela La horda
Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928)
> ver biografía de Vicente Blasco Ibáñez
> ver más sobre Vicente Blasco Ibáñez





La horda
de Vicente Blasco Ibáñez
[1905]


I


A las tres de la madrugada comenzaron a llegar los primeros carros de la sierra al fielato de los Cuatro Caminos.

Habían salido a las nueve de Colmenar, con cargamento de cántaros de leche, rodando toda la noche bajo una lluvia glacial que parecía el último adiós del invierno. Los carreteros deseaban llegar a Madrid antes que rompiese el día, para ser los primeros en el aforo. Alineábanse los vehículos, y las bestias recibían inmóviles la lluvia, que goteaba por sus orejas, su cola y los extremos de los arneses. Los conductores refugiábanse en una tabernilla cercana, la única puerta abierta en todo el barrio de los Cuatro Caminos, y aspiraban en su enrarecido ambiente las respiraciones de los parroquianos de la noche anterior. Se quitaban la boina para sacudirla el agua, dejaban en el suelo el barro de sus zapatones claveteados, y sorbiéndose una taza de café con toques de aguardiente, discutían con la tabernera la comida que había de prepararles para las once, cuando emprendiesen el regreso al pueblo.

En el abrevadero cercano al fielato, varias carretas cargadas de troncos aguardaban la llegada del día para entrar en la población. Los boyeros, envueltos en sus mantas, dormían bajo aquéllas, y los bueyes, desuncidos, con el vientre en el suelo y las patas encogidas, rumiaban ante los serones de pasto seco.

Comenzó a despertar la vida en los Cuatro Caminos. Chirriaron varias puertas, marcando al abrirse grandes cuadros de luz rojiza en el barro de la carretera. Una churrería exhaló el punzante hedor del aceite frito. En las tabernas, los mozos, soñolientos, alineaban en una mesa, junto a la entrada, la batería del envenenamiento matinal: frascos cuadrados de aguardiente con hierbas y cachos de limón.

Presentábanse los primeros madrugadores temblando de frío, y luego de apurar la copa de alcohol o el café de «a perra chica», continuaban su marcha hacia Madrid a la luz macilenta de los reverberos de gas. Acababa de abrirse el fielato y los carreteros se agolpaban en torno de la báscula. Los cántaros de estaño brillaban en largas filas bajo el sombraje de la entrada. Discutían a gritos por el turno.

—¿Quién da la vez?—preguntaba al presentarse un nuevo carretero.

Y al responderle el que había llegado momentos antes, colocaba sus cántaros junto a los de éste, con el propósito de repeler a trallazos cualquiera intrusión en el turno.

Todos mostraban gran prisa por que les diesen entrada, azorando con sus peticiones al de la báscula y a los otros empleados, que, envueltos en sus capas, escribían a la luz de un quinqué. Los cántaros sólo contenían leche en una mitad de su cabida. Mientras unos carreteros aguardaban en el fielato, otros avanzaban hacia Madrid, con cántaros vacíos, en busca de la fuente más cercana. Allí, dentro del radio, sin temor al impuesto, se verificaba el bautizo, la multiplicación de la mercancía.

Los carros de la sierra, grandes, de pesado rodaje y toldo negro, comenzaban a desfilar hacia la población, cabeceando como sombríos barcos de la noche. Otros más pequeños deslizábanse entre ellos, pasando ante el fielato sin detenerse. Eran los vehículos de los traperos, unas cajas descubiertas de las que tiraban pequeños borricos. Los dueños iban tendidos en el fondo, continuando su sueño, con la tranquilidad que les daba el estar a aquellas horas la calle de Bravo Murillo libre de tranvías. Algunas veces, la bestia, imitando al amo, detenía el paso y quedaba inmóvil, con las orejas desmayadas, como si dormitase, hasta que la despertaban un tirón de riendas y un juramento.

La lluvia cesó al amanecer. Una luz violácea se filtró por entre las nubes, que pasaban bajas como si fuesen a rozar los tejados. De la bruma matinal surgieron lentamente los edificios, humedecidos y relucientes por el lavado de la lluvia; el suelo fangoso con grandes charcos; los desmontes de tierra amarilla con manchas de vegetación en las hondonadas.

El cementerio de San Martín mostró sobre una altura su romántica aglomeración de rectos cipreses. La escuela protestante asomaba sobre las míseras casuchas su mole de ladrillo rojo. Marcábase en la ancha calle de Bravo Murillo la interminable hilera de postes eléctricos: una fila de cruces blancas flanqueadas de arbolillos, y en el fondo, sumido en una hondonada, Madrid envuelto en la bruma del despertar, con los tejados a ras del suelo y sobre ellos la roja torre de Santa Cruz con su blanca corona.

Así como avanzaba el día, era más grande la afluencia de carros y cabalgaduras en la glorieta de los Cuatro Caminos. Llegaban de Fuencarral, de Alcobendas o de Colmenar, con víveres frescos para los mercados de la villa. Junto con los cántaros de la leche descargábanse en el fielato cestones de huevos cubiertos de paja, piezas de requesón, racimos de pollos y conejos caseros. Sobre la platina de la báscula sucedíanse las especies alimenticias en sucia promiscuidad. Caían en ella corderillos degollados, con las lanas manchadas de sangre seca, y momentos después apilábanse en el mismo sitio los quesos y los cestos de verduras. Las paletas, envueltas en un mantón, con el pañuelo fuertemente anudado a las sienes, volvían a cargar sus mercancías en los serones, y apoyando el barroso zapato en la báscula, saltaban ágiles sobre su asno, azuzándolo al trote hacia Madrid, para vender sus huevos y verduras en las calles inmediatas a los mercados.

La invasión de los traperos hacíase más densa al avanzar el día. Sus ligeros carros en forma de cajón eran de un azul rabioso, con un óvalo encarnado en el que se consignaba el nombre del dueño. Venían de Bellasvistas y de Tetuán, de los barrios llamados de la Almenara, de Frajana y las Carolinas. Los más pobres no tenían carro, y marchaban a lomos de un borriquillo, con las piernas ocultas en los serones destinados a la basura. Las matronas de «la busca» pasaban erguidas sobre sus rucios, arreándolos con la vara, ondeando detrás de su espalda las puntas del rojo pañuelo, con la cara tiznada de churretes, los ojos pitañosos por el alcohol, y en las negras manos una doble fila de sortijas falsas y relucientes, como adornos africanos.

El asno, fiel compañero del trapero, desfilaba en todas sus míseras variedades, tirando de los cajones, trotando bajo los varazos de las amazonas. Eran animales pequeños y sucios, de una malicia casi humana. Rara vez buscaban su comida en el campo; se alimentaban con los garbanzos sobrantes de los cocidos de Madrid; rumiaban en sus pesebres lo que el día anterior había pasado por las cocinas de la población, y este alimento de animal civilizado parecía avivar su inteligencia. Jamás habían sentido el fresco contacto de la tijera ni el benéfico roce de la almohaza. Su piel era una costra, sus lomos no tenían vestigios de pelo, sus patas delanteras estaban cubiertas de luengas lanas, que les daban el mismo aspecto que si llevasen pantalones.

Pasaban y pasaban jinetes y carros, como una horda prehistórica que huyese llevando a la espalda el hambre, y delante, como guía, el anhelo de vivir. Trotaban las bestias, pugnando por adelantarse unas a otras, como si husmeasen bajo la masa de tejados que cerraba el horizonte los residuos de todo un día de existencia civilizada, el sobrante de la gran ciudad que había de mantener a los miserables acampados en torno de ella.

Una turba de peatones invadió el camino. Eran los vecinos de la barriada, obreros que marchaban hacia Madrid. Salían de las calles inmediatas al Estrecho y a Punta Brava, de todos los lados de los Cuatro Caminos, de las casuchas de vecindad con sus corredores lóbregos y sus puertas numeradas, míseros avisperos de la pobreza.

seguir leyendo la novela La horda, de Vicente Blasco Ibáñez



(La horda, novela de Vicente Blasco Ibáñez, Proyecto Gutemberg)
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