18 febrero 2013




Sueño (204) perteneciente a la saga Sueños (Tomo II) de José Martín Molina


(204) Scat a lo Louis Armstrong y las trampas en el examen

Louis Armastrong, el grandísimo cantante y trompetista clave en la historia del jazz
En una amplia aula de colegio, destinado a reuniones, actuaciones y conciertos, haré mi aparición ante un público efusivo. Comenzaré a cantar scat. Mediante silabeos, sonidos guturales, siseos, en definitiva mediante una rica e inusual expresión vocal hago, inspiradísimo, maravillas musicales que no están escritas en los libros. Casi al instante estoy rodeado de una veintena de cantantes, haciendo coros. Todos seremos dirigidos por el mismísimo Louis Armstrong. Los espectadores están fervorosamente animados. Durante tres días consecutivos actuaré de la misma manera. A cada rato, rodeado de más actuantes, imito con la voz distintos instrumentos musicales. Por ejemplo, llego a emular -sólo con la voz, como digo- increíbles solos de guitarra eléctrica a lo Jimmy Hendrix. O solos de saxofón con una variedad de matices desbordantes. Me acompañarán durante los eventos musicales dos amigos, como si formáramos parte de un grupo de rock. Uno de ellos es Antonio Lucas, el otro otro difuso camarada literario. Es la envidia de Lucas, líder de nuestro trío, el que aborta mis solos y exhibiciones, obligándome a ceñirme al guión... Antes de esto nos asomamos a un balcón arengario que daba a unos jardines donde nos observaban grandes multitudes. También pienso que es una lástima que no haya tenido yo formación musical de ninguna clase con el talento innato que poseo para la música.

Con una profesora u orientadora comento la traición de Lucas que ha dado al traste con mis fulgurantes aciertos artísticos. Yo me hallo dentro de los urinarios y vestuarios del edificio escolar. Ella me escucha atentamente a través de la pared externa. Le hablo además del gran Louis Armstrong y cómo aprendió por su cuenta, sin asistir a ninguna escuela, y por asociación inicio una elocuente y emotiva disertación sobre el mundo del jazz. Indico mis preferencias, el hard bop, la música jazzística de los 60, las excelencias extraterrestres de John Coltrane, que si Freddie Hubbard o que si Dizzy Gillespie... La profa muy atenta. Sí -afirma-, conoce, sabe de lo que hablo, a quiénes le menciono. En un momento dado, por una misteriosa razón, ella entra en los baños masculinos a comunicarme algo. Se disculpa por su irrupción, ya que ella nunca entra en los servicios de chicos. No hay problema -respondo-. Aquí sólo estoy yo y en disposición nada comprometida (he estado hablando todo el tiempo a través del muro separador).

A continuación, rodeado de nuevo de Antonio Lucas y el otro colega, realizo un curioso examen. En una enorme sala, atestada de innumerables pupitres y alumnos, vamos gritando una serie de números a un tutor malhumorado que se sienta en el extremo central. Los números, de unos ocho a diez dígitos, que los tres exclamamos tras cierta demora, los obtenemos trampeando, o bien rascando en la superficie del folio o bien siendo soplados por Lucas. El examinador, escamado con nuestros sospechosos aciertos, nos interroga con más datos que hemos de precisar. Finalmente el profesor me cita en su mesa. Le llevo un papel que tiene tres borrones inmensos de tinta encima de los números solicitados. Estas tachaduras le demuestran nuestras artimañas y nos dejan al descubierto. Soy suspendido, escarniado delante de todos los presentes y expulsado de la pieza.

En uno de los pasillos de la construcción comienza una acción de tres estudiantes jovencitos que están enamorados de una chavala adolescente. Entre ellos se estorban y puentean para conseguir el amor de la muchacha. Ella tiene un berrinche tremendo, ornado con un llanto furioso y una carrera desenfrenada por los corredores del instituto, al verse desdeñada por su amado, que es uno de los tres compañeros adversarios, ni más ni menos que Lucas. El más joven de los otros dos, que son hermanos, ya en la calle, cerca de unos soportales, fingirá un conato de suicidio atroz para acaparar la atención de la zagala. Este chico lo pasa francamente mal al ser su pasión olímpicamente ignorada por la protagonista de sus desvelos.


El libro de los sueños del autor José Martín Molina
Narración perteneciente a la saga de relatos "Sueños" (Tomo II) del escritor José Martín Molina. Ahora disponible el primer tomo, tanto en formato libro como en formato eBook.

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