06 agosto 2013




Sueño (241) perteneciente a la saga Sueños (Tomo II) de José Martín Molina


(241) Confinado en la prisión del buen rollo

Bloque de literas en una prisión comunitaria
Llevo un tiempo confinado en una prisión. Toda la acción se desarrolla en una única sala donde nos amontonamos todos los reclusos, destacándose en el espacio únicamente todos los bloques de literas. Como mi encarcelamiento obedece a un error es fácil suponer que en breve me sacarán de la trena. Entre tanto he hecho buena amistad con un vecino de cama, un negrito llamado "Souvenir", que casi siempre estará tumbado en su camastro, apático y débil, entre que yo no ceso de contarle batallitas. También hemos entablado camaradería con otro hombre de color con mucho carisma, extrovertido, corpulento y muy divertido, al que recordamos con cariño, ya que hace unos días que debió ser puesto en libertad.

Ahora entro en la pieza de nuevo detrás de un tropel de personas, la mayoría son chicas jóvenes con pantaloncitos cortos y aire estudiantil. Hay tanto barullo que me cuesta llegar hasta mi litera baja, donde yacen mis dos mochilas con todas mis pertenencias. Es el momento de que nos vayamos todos, pues ha sido declarada nuestra libertad. Siguiendo el ejemplo de otros colegas, yo también quiero hacer fotos de recuerdo de mis compañeros de cárcel. Pero mi cámara estará sin batería, vaya. Decido no quedarme sin las fotos así que tomaré imágenes con el móvil, aunque no salen nada bien, salen movidas y cortadas. Como un grupo de turistas nos hallamos posando, sonriendo y fotografiándonos los unos a los otros. Estamos contentos, recordamos anécdotas de nuestra vida comunitaria en este lugar.

Al ir a recoger mi cámara fotográfica, cuya funda está tirada en el suelo, me tropiezo con un folleto abandonado sobre el piso. Lo levanto. Comienzo a leerlo. En el texto localizo unas tres direcciones de páginas web. Esto ya lo he visto antes... Caigo en la cuenta de que con anterioridad, durante tres días, estuve encerrado en otra prisión. Aquello era una fiesta continua, había mucha animación en cada congregación, mucha jarana y buen rollo, y también hice muy buenas migas con algunos entusiastas y maravillosos negros. Y allí también estaban esos folletos. La asociación mental está clara: esos sitios web están estrechamente relacionados con una banda de estafadores y ladrones. Efectivamente, al correr y revisar mis enseres, falta el monedero y otra bolsa compacta. Siempre actúan de la misma forma: una vez se han ganado la confianza general y están fuera de sospecha, cuando menos te lo esperas, a posteriori, hacen una gran batida y se llevan de todo sin que nadie se percate.

Localizaré mis pertenencias cerca de la entrada, dentro de un par de macutos. Agarro dichos macutos y salgo a la calle a la velocidad del rayo. A los pocos pasos me oculto dentro de una cabina opaca, donde sin ser visto podré revolver en los sacos para recuperar mis cosas. En seguida se asoma uno de los ladrones. A los pies de la cabina localiza un montón de desparramadas baratijas de bisutería (seguramente pertenecen a mi amigo Souvenir) que deben de haberse desprendido de las bolsas que me he traído. Claro, esto pone al mangante en la pista de mi sustracción y empieza a rastrear en derredor. Por suerte, yo puedo verle a él, mas él no puede verme a mí. El malhechor se mete en la contigua entrada de un local, donde una chica sexy y en lencería fina se contonea tumbada en el suelo. El deseo se desata en el fornido ratero y pretende follarse a la gachí. Ella pondrá un mohín en plan "a ver si te crees que soy una puta". Esto no le detiene a él, que levanta las piernas de ella y le mete su tranca sin que ella oponga resistencia. Yo contemplo, pasivamente, cómo fornican.


Al margen de lo narrado hay dos capítulos aislados previos de lo que he soñado hoy. En uno de ellos, en una larga trama que he olvidado y que se desarrollaba en un amplio descampado, se me mostraba una hondonada cercada por cercenadas grúas con focos apagados, que servía de pira para quemar desperdicios. En otro episodio aparte dos gigantescos mecanismos sostenían un par de plataformas suspendidas sobre inmensas piscinas; se trataba de una singular atracción multitudinaria con miles de espectadores que observaban cómo dos parejas rivales eran desplazadas en el vacío mediante potentes engranajes.


El libro de los sueños del autor José Martín Molina
Narración perteneciente a la saga de relatos "Sueños" (Tomo II) del escritor José Martín Molina. Ahora disponible el primer tomo, tanto en formato libro como en formato eBook.

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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com . Se agradece la visita!
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